Tal cual, como si fuera una serie de televisión, con un guion distorsionado (este es desde luego el reflejo en una realidad alternativa), donde se observa una serie de actos consecutivos que se manifiestan de manera secuencial en todo momento, estamos ante la presencia de las “reacciones”, es decir, vivimos bajo conductas reaccionarias; dentro del juego de “tú me haces” y “yo reacciono”, regularmente esta serie de conductas entran en un dilema de nunca acabar, a veces puede ser por la poca empatía y entendimiento para con el otro. Parece que estamos ante una conducta donde la deshumanización y el personalismo es más notable, si a esto le agregamos el uso desmedido de la tecnología en su interacción social, da una combinación que invita a reflexionar como estas viviendo en este mundo.
La tecnología tiene cada vez más una inclusión en la social que no se puede negar, podemos aludir y asemejar a que tiene una omnipresencia, lo que transforma radicalmente la conducta en relación con la tecnología y humanidad, no obstante presenta retos importantes; en relación ante una aparente deshumanización, la humanización de la interacción se ve comprometida a medida que las relaciones interpersonales se transforman por el uso masivo de dispositivos, plataformas virtuales y redes sociales, la relación de la sociedad esta cada vez esta más inmersa en la Era Digital y tenemos que aprender a vivir con ello, aún sin manual para hacerlo.
La funcionalidad que trae consigo la Digitalización y Automatización ofrece y exige una reflexión profunda, para llegar a la búsqueda de soluciones mas afables, estamos ante la presencia de re-conceptualizar la forma de interacción, para hacer un análisis en la búsqueda de posibles soluciones una de ellas en la perspectiva del pensamiento filosófico, que coloca a la persona en el centro del análisis ético y social, lo que lleva aplantear dilemas sobre cómo la individualidad y la dignidad humana pueden verse afectadas por la cultura digital.
El personalismo que se hace presente ante la conjugación con la tecnología, dentro de una sociedad cada vez más reaccionaria, se caracteriza por las resistencia a los cambios tecnológicos y sociales que no logran adaptarse a esta nueva realidad digital, una de la reacciones más notables esta relacionada con el temor a la pérdida de la identidad y el supuesto control aparente de la narrativa, como si alguien necesitara ganar o tener la razón, regularmente infundadas y carentes de sentido; aquí sale a relucir Paul Ricoeur (La metáfora viva), donde habla sobre la importancia de los símbolos y las narrativas para dar sentido a la vida humana. Pero él, desafío es encontrar cómo las nuevas narrativas digitales pueden contribuir al entendimiento no a la alineación del ser humano en lugar de ceder a la despersonalización, ya que las nuevas tecnologías deben ser utilizadas para enriquecer la experiencia humana y la interacción social, promoviendo la comprensión entre los individuos. Alasdair MacIntyre (Después de la virtud), menciona que la práctica y la ética son esenciales para crear comunidades virtuosas. La ética digital debe centrarse en promover valores como la solidaridad, la responsabilidad y el respeto a la dignidad humana. Y no solamente la devalorización o la afrenta y el conflicto.
No osbtante parece que el verdadero reto radica en ejercer la tecnologia ética, lo cual ya lo anunciaba Martha Nussbaum (Las fronteras de la justicia), al decir que la justicia debe incluir la capacidad de cada individuo para desarrollarse plenamente, lo que implica garantizar que la tecnologia no infiera con su libertad ni con su capacidad de toma de decisiones, lo anterior parece que no esta mas que alejado de una realidad, y tratar de re-educarnos para tener un comportamiendo social más humano.
