Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature desafía la narrativa tradicional del descubrimiento de América. Aunque históricamente se atribuyó a Cristóbal Colón el encuentro con el continente en 1492, investigadores liderados por el profesor Michael Dee de la Universidad de Groninga han revelado evidencias de la presencia vikinga en América mucho antes.
Según el estudio, los vikingos se establecieron en el norte de Canadá en el año 1021, mil años atrás. La investigación se basó en la dendrocronología, un análisis de los anillos de crecimiento de los árboles. Los científicos utilizaron la información de tres trozos de madera encontrados en el yacimiento arqueológico de L’Anse aux Meadows en Terranova, Canadá, que mostraron una anomalía en el año 993, después de una tormenta solar.
La técnica dendrocronológica permitió datar con precisión la presencia vikinga, proporcionando una nueva perspectiva sobre la llegada de los europeos a América. Aunque la estancia de los vikingos fue breve según las pruebas arqueológicas, su influencia en la región se evidenció en casas distintivas en L’Anse aux Meadows, excavado en la década de 1960. Sin embargo, la duración exacta de su presencia y actividades en América sigue siendo desconocida.
El dendrocronólogo Raúl Sánchez-Salguero de la Universidad Pablo de Olavide explicó que las tormentas solares, como la de 992, afectan la composición atmosférica y modifican la relación entre isótopos de carbono, siendo los árboles cruciales para registrar estos cambios y proporcionar datos precisos de datación.
