Deportaciones masivas, certezas y dudas

Filiberto Cruz Monroy
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El escenario es catastrófico, cientos de miles de personas detenidas en Texas, Arizona, Los Ángeles o Nuevo México para esperar ser deportados a México. Es urgente tomar medidas porque las ciudades fronterizas van a colapsar cuando la ola de migrantes regrese y haya que darles comida, techo y servicios de salud.

Fuentes cercanas al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, revelaron parte del plan para deportaciones masivas que básicamente consiste en declarar una emergencia nacional, lo cual le permitirá acceder a recursos extraordinarios y así poder concretar su plan. Se dice que inclusive ya comenzaron a cotizar catres y camastros, los cuales serán colocados en los centros de detención. Se prevé que cualquier cárcel de condado pueda ser utilizada para albergar a los migrantes antes de deportarlos.

Hay varias preguntas que están en el aire. La primera es saber si será una política sostenida o solo se realizará al principio de la administración para cumplir con el electorado que votó por los republicanos.

El gabinete de Donald Trump que operará el tema de las deportaciones es de un ala muy dura, los pronósticos no son nada buenos y la apuesta es expulsar la mayor cantidad de migrantes en los cuatro años de gobierno de Trump, sin embargo, como todo en este mundo, esta decisión estará determinada por las necesidades del mercado.

Esto me lleva a la segunda pregunta. ¿Cuánto afectará a la economía la expulsión de millones de personas que hacen los trabajos que los estadounidenses simplemente no quieren hacer? El impacto de esta política a nivel económico se notará rápidamente, no tengo duda.

El primer impacto lo llevarán los sectores de la construcción y los servicios que se alimentan de la mano de obra barata de los migrantes. Es muy común que decenas de migrantes renten una casa y mal vivan todos en ella para poder ahorrar dinero y mandarlo a sus casas.

Todos los días el patrón los recoge en una camioneta y los lleva a su lugar de trabajo y por la noche los regresa a su casa. Obviamente, la paga es mucho más baja que la que recibe un trabajador formal que tiene que mantener un estilo de vida en Estados Unidos. Mismo caso ocurre en las cocinas de los restaurantes que están llenas de poblanos, oaxaqueños y yucatecos que hacen posible que estos negocios funcionen al ritmo desenfrenado que se requiere, pero sobre todo a un bajo costo.

La tercera pregunta que me salta a la mente es, ¿qué pasará cuando familias de migrantes ya establecidos en Estados Unidos, algunos solo con permiso para trabajar, pierdan ese derecho y sean obligados a regresar a su país de origen luego de vivir a veces hasta por 30 años en suelo estadounidense? ¿Habrá una reacción emotiva cuando miles de familias sean separadas y no puedan volver a verse?

Sin duda México será el país más afectado por esta política, el gobierno de Claudia Sheinbaum lo sabe y espero que esté tomando previsiones. Miles de personas querrán incorporarse al mercado laboral mexicano el cual ofrece oportunidades limitadas. La gran mayoría de ellos terminarán engrosando las filas de la economía informal simplemente porque será la única opción que tengan.

Será durante la última semana de enero y primera de febrero cuando el plan completo sea revelado y comencemos a ver las consecuencias de la victoria de Donald Trump.

@filibertocruz y filibertocruz@gmail.com

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