El presidente de Argentina, Javier Milei, enfrenta una denuncia penal por asociación ilícita, estafa e incumplimiento de deberes públicos tras promover la criptomoneda $LIBRA, vinculada a operaciones fraudulentas que habrían causado pérdidas de 4 mil millones de dólares a más de 40 mil personas. La acusación, presentada por cuatro dirigentes políticos, señala a Milei como «partícipe necesario» en una trama que incluye al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y a empresarios como Julián Peh (CEO de Kip Protocol) y Hayden Mark Davis (de Kelsier Ventures), responsables técnicos del proyecto.
Según la denuncia, Milei otorgó «respaldo institucional» a $LIBRA al compartir un tuit que infló su valor hasta 87.4 millones de dólares en horas, antes de su colapso. Un informe de Kobbeissi Letter reveló que 4,400 millones de capitalización de mercado se esfumaron tras el desplome, beneficiando a inversores iniciales que retiraron fondos masivamente. Aunque Milei borró la publicación y negó vínculos, los denunciantes insisten en que existió «coordinación» entre su promoción y el lanzamiento de la moneda.
Los demandantes solicitaron allanamientos en la Quinta de Olivos (residencia presidencial) y dependencias gubernamentales para incautar dispositivos electrónicos, así como la intervención de la plataforma X para preservar contenido de cuentas implicadas. También pidieron el bloqueo de billeteras virtuales y cuentas bancarias de los acusados, junto con un rastreo de transacciones para identificar a los beneficiarios finales.
El caso expone los riesgos de las criptoestafas tipo rug pull, esquemas piramidaless donde los creadores abandonan el proyecto tras enriquecerse. Expertos subrayan que $LIBRA carecía de respaldo real, operando solo con especulación en redes. Mientras Milei tachó las acusaciones de «ataques de la casta», la Justicia avanza en indagatorias que podrían impactar la estabilidad política y económica argentina, en un contexto de creciente desconfianza hacia activos digitales no regulados.
