Cultura hustle (ajetreada)

Oliver Cardoso
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La responsabilidad de ocuparte de ti mismo no es algo que puedas delegar, ni ignorar y mucho menos en este mundo laboral que pareciera estar diseñado para tragarse tu energía vital y escupirla en forma de productividad. Vivimos en la era del hustle, donde el cansancio se celebra como si fuera un trofeo, y el equilibrio personal es casi un mito. Pero aquí está el truco: nadie, ni tu jefe, ni tu calendario, ni tus colegas, te van a dar permiso para poner un alto. Esa decisión es tuya, y si no lo haces, vas a perpetuar un ciclo de malestar que no solo te afecta a ti, sino que contagia a todos los que te rodean.

Mark Wolynn, en su libro «Este dolor no es mío», nos da una de esas bofetadas de realidad que necesitamos. Resulta que muchas de las emociones y comportamientos que traemos no nacieron con nosotros. Son herencias, traumas y patrones que nos han pasado generación tras generación. La ansiedad, la inseguridad, ese miedo a fallar en el trabajo —todo eso puede ser la carga emocional de tus antepasados. Pero si decides ignorar lo que está ahí, todo lo que haces en la oficina, en cada proyecto, en cada conversación, lleva un poquito de ese equipaje emocional que ni siquiera te corresponde. Es como una bola de nieve emocional, y el problema es que sigue creciendo si no la detienes.

Aquí entra el segundo golpe de realidad, cortesía de Phil Stutz y su libro «Tools». Stutz nos dice algo muy claro: actúa primero, y el bienestar vendrá después. ¿Qué significa esto? Que dejar de esperar a que un día te sientas perfecto para tomar decisiones o para cuidarte es fundamental. Las herramientas que nos da Stutz no son recetas mágicas; son recordatorios de que el bienestar es algo que tú tienes que construir con acción, no con espera. No es que el trabajo deje de ser demandante, es que tú tienes que decidir cuándo ponerle un límite.

Y sí, ya sé lo que estás pensando: “Pero mi trabajo me absorbe todo el tiempo, ¿cómo voy a parar?”. ¡Error! Esa es una excusa muy cómoda para seguir en piloto automático. El trabajo va a seguir exigiéndote, pero el autocuidado no es negociable, es parte de tu chamba. Si no tomas las riendas de tu bienestar, adivina qué: nadie lo va a hacer por ti. Y aquí está el verdadero reto, porque aunque las empresas deberían preocuparse más por generar entornos saludables, el único que puede decir “hasta aquí” eres tú. Esto no se trata de si la empresa pone un área de descanso con sillones cool o si te mandan una meditación guiada por correo los lunes. Se trata de tu responsabilidad contigo mismo.

Piénsalo así: si tú mismo no te entiendes, si no te das espacio para respirar, para procesar lo que sientes, ¿cómo esperas ser productivo o tomar buenas decisiones? Desde un lugar de agotamiento y desconexión no puedes desarrollar tu potencial en el trabajo. Y aquí es donde se conecta todo: no puedes separar tu vida emocional de tu vida laboral. No se trata solo de mejorar en tu trabajo por trabajar mejor. Es más profundo que eso. Como dice Wolynn, ese dolor no siempre es tuyo, pero es tu responsabilidad romper el ciclo.

Entonces, si sigues proyectando el caos emocional que cargas, ya sea heredado o autoinducido, lo vas a seguir replicando. ¿Y qué te va a pasar a ti y a los que están a tu alrededor? Pues un desgaste generalizado. Pero, y aquí viene la parte esperanzadora, tienes a la mano herramientas. Las de Stutz, las tuyas propias, las que te funcionen, pero hay que usarlas. Romper con el malestar empieza por moverte, actuar, ajustar hábitos y empezar a entender que el bienestar no es un objetivo final, sino el camino que debes construir todos los días.

Tú tienes la capacidad de decidir cuándo y cómo romper con esos ciclos de agotamiento, y esa es tu responsabilidad. Así que, ¿cómo puedes seguir esperando que el trabajo no te consuma si tú mismo no te das el espacio para cuidarte? La respuesta está ahí, esperando a que hagas algo al respecto.

Oliver Cardoso | Recursos Humanos | Desarrollo Organizacional | Desarrollo Humano

Presidente de «No seas Victima de tu falta de Acción para hacerte cargo de ti mismo A.C.»

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