El Club América está imparable esta temporada. Cada jornada suma goles y demuestra su superioridad en la cancha, con una contundencia que asombra a propios y extraños. Sin embargo, hay otro «ídolo» americanista que también se mantiene en el ojo público, aunque no por su destreza con el balón, sino por una serie de escándalos que no paran de acumularse.
Cuauhtémoc Blanco, exgobernador de Morelos y actual diputado federal por Morena, parece jugar en una liga aparte: la de la impunidad, los golpes y la protección política. El reciente video que circula en redes sociales es apenas el último «autogol» de Blanco.
En él, su esposa, Natalia Rezende Moreira, aparece pidiendo auxilio tras ser presuntamente agredida por el exfutbolista. «Acabo de ser agredida nuevamente por mi esposo», dice con un ojo visiblemente golpeado, mientras sus escoltas, lejos de auxiliarla, parecen encubrir a su jefe. La escena es indignante y nos recuerda que, mientras el América marca goles cada fin de semana, Blanco sigue marcando un récord, pero de violencia y escándalos.
Las denuncias contra el exgobernador no son nuevas ni aisladas. En el pasado, su media hermana Nidia Fabiola Blanco lo acusó de intento de abuso sexual, un caso que derivó en la solicitud de desafuero por parte de la Fiscalía de Morelos. Y por si fuera poco, su imagen se ha visto vinculada con presuntos líderes del crimen organizado, en una fotografía que se volvió viral en 2022. La trayectoria de Blanco fuera de las canchas parece más un expediente criminal que una carrera política.
Pero, como si se tratara de un equipo dispuesto a defender a su delantero estrella sin importar las faltas cometidas, Morena sigue dándole un blindaje que resulta incomprensible. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, se ha limitado a pedir que el desafuero «no sea un asunto político», dejando abierta la posibilidad de que su partido siga protegiendo a Blanco, a pesar de las evidencias. Mientras tanto, la justicia parece estar jugando en tiempo extra, sin decidir si va a pitar un penalti en su contra o dejar que el partido continúe.
El caso de Cuauhtémoc Blanco es un recordatorio del cinismo que impera en la política mexicana. Los mismos que prometieron un cambio y que critican la violencia de género, hoy callan o minimizan las denuncias contra un personaje que ha demostrado no solo incapacidad como gobernante, sino también un desprecio alarmante por la ley y la integridad de las mujeres.
Si el América sigue con esta racha goleadora, podría alcanzar un nuevo título. Pero si Cuauhtémoc Blanco sigue sumando escándalos sin consecuencia alguna, lo único que quedará en evidencia es que en México hay quienes pueden hacer lo que quieran sin recibir tarjeta roja. Y eso, más que un festejo, debería indignarnos a todos.
@filibertocruz y filibertocruz@gmail.com
