Crece indicios de inminente ataque de EE. UU. a Venezuela

Jair Figueroa
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Crece la preocupación en América Latina ante indicios cada vez más firmes de que Estados Unidos planearía un ataque militar directo en territorio venezolano, dirigido a objetivos estratégicos del régimen chavista. Lo anterior surge al observar declaraciones del presidente Donald Trump el domingo, que mencionó la evaluación de una “fase dos” en operaciones militares frente a las costas venezolanas. Los analistas consideran que la escalada podría concretarse muy pronto, motivada por el combate al narcotráfico y la imposición de presión política sobre Nicolás Maduro.


Contexto y orígenes del riesgo de escalada

Crecientes señales desde Washington

Desde el Caribe, el despliegue naval y aéreo del Pentágono ha sido notable en días recientes. Trump afirmó que la “fase dos” marcaria una diferencia sustancial respecto a los bombardeos contra lanchas sospechosas en aguas internacionales. Hasta el sábado por la noche se reportaron seis ataques con saldo de 21 fallecidos según el Pentágono.

En paralelo, el mandatario notificó al Congreso que EE. UU. se encuentra en “conflicto armado” con los cárteles del narcotráfico, lo que autoriza operaciones más agresivas, incluso terrestres. Entre esos grupos están implicados dos organizaciones venezolanas: el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles, que según Trump están vinculadas directamente con el régimen de Maduro.

Opiniones expertas: lo que podría venir

Analistas y académicos consultados coinciden en que la “fase dos” no sería solo simbólica. Para el profesor Benigno Alarcón (UCAB, Caracas), una escalada es “básicamente inevitable”, pues sería difícil para Trump retroceder sin exhibir resultados.

María Zuluaga, experta en seguridad regional, afirma que hay “claros indicios” de una acción militar directa sobre territorio venezolano. Y el criminalista Iván Simonovis, con conexiones en inteligencia y seguridad opositora, asegura que ya hay 600 objetivos móviles y fijos identificados para ser neutralizados, supuestamente sin afectar a civiles.

Los nombres en la mira —Maduro, Diosdado Cabello o Vladimir Padrino— podrían caer en una operación selectiva. EE. UU. ofrece recompensas millonarias por esos actores: 50 millones para Maduro, 25 para Cabello y 15 para Padrino, según reportes.

Estrategia del chavismo: cambio retórico y distracción

En respuesta, la estrategia del régimen ha variado. La politóloga Paola Sierra señala que el discurso beligerante fue sustituido por llamados a la paz que carecen de credibilidad. Maduro, por ejemplo, adelantó la celebración navideña en Venezuela como un “disuasor interno” para calmar el ambiente.

A la par, en su carta a Trump ofreció entregar jefes del Tren de Aragua, como gesto de negociación. Esta acción sería una maniobra para reducir la presión militar externa. Sin embargo, críticos la ven como un acto de miedo ante una eventual intervención.


Qué puntos podrían ser objetivos y las posibles consecuencias

Escenarios de acción: puertos, aeródromos y centros de mando

Medios estadounidenses han señalado que EE. UU. podría tomar control estratégico de puertos o aeródromos en Venezuela bajo el pretexto del narcotráfico. De acuerdo con Zuluaga, la meta real sería forzar una transición política, y para ello los ataques selectivos a pistas, centros de mando o laboratorios son “una opción abierta e inminente”.

Investigadores coinciden en que el despliegue en el Caribe sirve de pretexto. El Observatorio Venezuela (Universidad del Rosario) destaca que, aunque la ruta del Pacífico es la más activa en el narcotráfico, el foco militar se ha colocado aquí.

Riesgos y efectos colaterales

Si la presión militar no produce cambios, Maduro podría fortalecer su legitimidad interna. En cambio, si hay acción militar directa, Venezuela podría sumirse en conflicto armado abierto, con impacto humanitario, migratorio y regional.

Además, la falta de pruebas oficiales del Pentágono sobre los presuntos narcotraficantes abatidos, y denuncias de violaciones al derecho internacional, agravan la controversia. Colombia ya calificó como “asesinatos” los disparos contra lanchas, y llamó a que Trump sea procesado por tribunales internacionales.


Qué esperar en los próximos días

  • Intensificación de movimientos militares: sobrevuelos, desplazamientos navales y alerta máxima en bases venezolanas.
  • Comunicados públicos de los gobiernos involucrados para legitimar acciones.
  • Presión diplomática de países latinoamericanos denunciando acciones unilaterales.
  • Reacciones internas en Venezuela, posibles órdenes de movilización o decretos especiales.
  • Escalada política en EE. UU., con debates sobre costos, legalidad y riesgos de intervención.

Si la “fase dos” se activa, se define si la acción será simbólica o profunda. La comunidad internacional observará con atención, y las víctimas podrían no limitarse al poder: la población civil estaría en riesgo indirecto.

La combinación de despliegue militar en el Caribe, declaraciones oficiales sobre “fase dos”, recompensas millonarias por líderes chavistas, y análisis expertos coincide: un ataque militar de EE. UU. en Venezuela ya no parece una posibilidad lejana, sino una amenaza latente. El objetivo formal es el combate al narcotráfico, pero el efecto podría ser la remoción forzosa del creciente poder de Nicolás Maduro.

La comunidad internacional, actores regionales y venezolanos deben prepararse para escenarios complejos: intervenciones selectivas, crisis humanitarias o negociación forzada. Lo que parecía un conflicto lejano, hoy está dentro de la mira.

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