Entre lo que se ha comentado y lo que falta por decir, es un camino que parece estar todavia virgen para explorar, una de las aportaciones que a mi consideración me parecen relevantes para entender el cinismo en la sociedad contemporánea, radica en el entendimiento de los elementos que convergen entre si, y como se presentan como respuesta de las complejidades, ironías y contradicciones, y más ahora en un ecosistema que ya es parte de nosotros como es la era digital, una dinamica social de la actualidad que parece llego para quedsarse. Cuantas veces no se ha visto navegar en la incogruencia de las redes sociales, donde pasa por tu cabeza un sinfín de preguntas tratando de concatenar cuestionamientos con pocas respuestas, entrando en una narrativa de la superficialidad y egocentrismo sobre tal o cual cosa que se aprecia a primera vista, que despierta una rección emocional; no hay que olvidar que vivimos en un mundo en donde las relaciones humanas, la politica y la economia están profundamente marcadas por las plataformas digitales, donde por una parte, prometen una inclusión de la información y la expresión, pero por otro lado, intensifica la desigualdad y manipula la percepción colectiva a través de la sobrecarga de la información misma. ¿Será a caso que la propia tecnologia nos rebaso y falto introducir al usuario para tener un uso correcto de las tecnologías que nacieron como emergentes y que ahora pareciera son permanentes?.
Para algunos, el cinismo puede verse como actitud de desconfianza hacia las instituciones, los ideales y las narrativas que se hacen acto de presencia con tonos cada vez mas agresivos e impulsivos en los medios de comunicación y plataformas digitales, esto puede ser una postura que no surge del desencanto, sino porta una óptica diferente, en la que sufre una adaptación estrategica a un mundo cada vez más fragmentado, donde la verdad se diluye en el océano de las “fake news”, influencers y relatos alternativos. Esta corriente del cinismo se nutre del relativismo postmoderno de la íronia como lenguaje de supervivencia a un mundo cada vez mas enrevesado para entender y comprender.
Tal cual, como en los tiempos de su nacimiento en la grecia antigua, el cinico sigue buscando la “autarquía” (autosuficuencia) en un mundo cargado de aparentes contradicciones, donde la originalidad pasa a un segundo término, sin embargo en la sociedad digital, el cinismo a mutado volviendose sofisticado y paradojicamente más ubicuo. Es un cinismo cargado de postmodernismo, cargado de ironía, que no solo denuncia, sino que también se adapta a la estructura de poder que crítica. Es decir ahora que veas por ahí alguna persona que esta en un lugar donde no quiere estar, se esta adaptando cinicamente a ese entorno. Por otra parte, Guy Debord (la sociedad del espectaculo), maneja una postura analitica para comprender las imágenes y representaciones que se imponen sobre la realidad, creando una estructura cínica de consumo de la verdad, reflexionando a su vez, sobre la sociedad del espectáculo, un concepto que resuena fuertemente en el contexto digital, el cinismo juega un papel donde no solo porta una actitud crítica, sino una forma sobrevivir, adaptándose a la lógica del consumo y espectáculo, el morbo se a vuelto el mejor contenido.
Una de las caracteristicas que esta refrentemente marcada por la era digital, se encuentra bajo la paradora del entretenimiento, la obsesión por la apariencia, y la busqueda del sentido, dentro de un mundo saturado de información y amplios distractores, por lo menos, la alusión que realiza David Foster Wallace (La broma Infinita, y el ensayo “Esto es agua”), ofrece una reflexión crítica y penetrante sobre el cinismo contemporaneo parece ser una propuesta interesante sobre lo que podemos observar hoy en dia.
No solo se hace una crítica al sistema, por habitual que parecezca hacia lo establecido desde la escuela cínica, si no todo lo contrario, es una invitación y hace un llamado a la autenticidad y atención consciente en un mundo con una sobre carga sensitiva que activa diversos distractores, y esto lo sabe perfectamente la ingeniería social, donde cada vez que distraigas tu atención y te desenfoques se crea una oportunidad para implantar acciones con mensajes y precondicionantes que mueven a toda una estructura algoritmica, para que tú después salgas con la simpleza de “me gusta” algo en particular, aunque no conozcas y no sepas porque “te gusta”, esta instaurado perfectamente con un diseño dirigido a mover la emoción.
En una visión, donde el verdadero reto no es simplemente reconocer la farsa, sino vivir de manera más consciente y auténtica, a pesar de la saturación información y las expectativas sociales impuestas por un entorno digital interactuando cada vez más fuerte. Haciendo un llamado a un desafío ético para encontrar un significado en una era donde todo parece estar reducido a imágenes, clicks y entretenimiento vació, ¿dónde quedamos nosostros, aquellos impredecibles que sentimos de más o que simplemente sentimos todo?, y con esto damos paso a la última intervención…
