CINISMO Y REALIDAD: LA DESILUSIÓN A DEFINIDO NUESTRO TIEMPO, PARTE 5

Cristian Trejo
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Siguendo bajo el contexto de ideas anterior, donde se ha estado abordando la referencia de la escuela del cinismo, podemos apreciar diversas conjeturas en la que sea visto envuelto el ser humano, se expone a situaciones donde su coherencia esta bajo un analisis de su actuación. Para Jean Baudrillard (La sociedad de la simulación, 1981), nos da la pauta para entender una idea muy clara donde se desarrolla una crítica radical a la sociedad contemporánea, enfocándose en cómo los medios de comunicación, la cultura del consumo y las tecnologías modernas han transformado nuestra percepción de la realidad. Bajo el concepto que maneja de “simulacro”, donde refiere a la copia de una cosa que ya no tiene un referente real, es decir, una representación de algo que ya no existe de manera auténtica.

La desaparición de la realidad, donde lo real ya no es una referencia estable sobre la que construir nuestra comprensión del mundo. La realidad objetiva y tangible, nos enfrenta a una realidad mediana, filtrada y construida por sus representaciones. Las imágenes y los signos (como se ven en la televisión, el cine, los anuncios publicitarios), se han convertido en el arquetipo que forma parte del constructo que guía a la vida y su percepción. 

Las idea bajo las imágenes y sus representaciones, ya no son simples copias de la realidad, sino que toma el control de la realidad misma. Las imágenes ya no representan el mundo exterior, sino son parte de la creación del mundo. Como ejemplo podemos ver, que los anuncios no venden un producto real, sino una imagén del producto, un estilo de vida, una emoción. La gente compra la “experiencia” la ilusión envuelta en el deseo, que no representa propiamente el objeto fisico en sí.  

Consideremos a Jean Baudrillard cuando menciona que vivimos en un mundo lleno de simulacros, donde todo se ha convertido en simulacro: el poder, el trabajo, las relaciones personales, los medios de comunicación, el arte, la política, e incluso las emociones.

Para tratar de tener un poco más de entendimiento, los simulacros se divide en cuatro etapas de desarrollo:

Etapa I: el simulacro es una copia fiel de algo real, algo que busca representar fielmente lo que existe en la realidad.

Etapa II: el simulacro pierde su relación con la realidad y comienza la máscara de la ausencia de origen, pero aún se identifica con una representación de algo real.

Etapa III: el simulacro enmascara la ausencia de lo original, no pudiendo distinguir entre la realidad y la representación. Es cuando ya no se puede decir si el simulacro es una representación de algo real o no.

Etapa IV: el simulacro ya no remite a lo original, y se convierte en algo auténticamente real por sí mismo. Es la fase en la que la realidad ha desaparecido por completo y la hiperrealidad ha reemplazado a lo real.

Hablar de la hiperrealidad de Jean Baudrillard, es referirse a un estado donde la distinción entre lo real y lo representado se borra, las simulaciones de la realidad se convierten más reales que la realidad misma. En la hiperrealidad, lo falso (la representación mediática) no solo imita lo real, sino que lo reemplaza, y llega a ser aceptado como lo real.

Como ejemplo de hiperrealidad, tenemos el mundo de los parques temáticos o los espacios de entretenimiento como Disneylandia (que en lo particular a mi me encanta esta hiperrealidad), Baudrillard sostiene que los parques no son solo lugares de diversión, sino que son sistemas cerrados donde se nos presenta como «realidad» es una serie de simulaciones perfectamente diseñadas para crear una experiencia de hiperrealidad. En estos lugares, la distinción entre lo real y lo ficticio se desdibuja, el consumidor entra en un mundo completamente controlado y fabricado que sustituye a la «realidad«. ¿a más de uno les suena este tema?, no todo acaba aquí también se pueden observar en la TV; en los programas de noticias, los reality shows y la publicidad que no representa el mundo tal como es, sino que crean una versión editada, simplificada y espectacularizada de la realidad, que influye y condiciona nuestras percepciones del mundo.

Con este antecedente podemos observar como la “simulación” proporciona un marco útil para entender el cinismo contemporáneo. Pasando de ser un fenómeno marginal o rebelde, el cinismo se convierte en una caracterstica integral de la sociedad actual. La aceptación pasiva, la desconexión de la realidad y la falta de un espacio para la critica genuina forman parte de la creación de una sociedad donde las personas son conscientes de la falsedad del mundo en el que se vive, pero esta conciencia no genera acción ni resistencia significativa. Bajo este contexto, el cinismo no es solo un acto de desconfianza, sin una forma de adaptación a un mundo que no tiene una base sólida en lo real y seguimos dentro de este proceso…

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