«Chicharito y la masculinidad frágil: cuando el ego se disfraza de consejo”

Filiberto Cruz Monroy
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En la era de la sobreexposición digital, las redes sociales se han convertido en plataformas donde cualquiera puede opinar, juzgar y moldear discursos que alcanzan millones. Pero no todo lo que se dice desde la visibilidad es sabio, ni toda figura pública representa la voz colectiva. El reciente viraje de Javier “Chicharito” Hernández hacia una narrativa de “consejos” sobre relaciones y género es el ejemplo perfecto de cómo los cambios de paradigma pueden incomodar profundamente a quienes no pueden —o no quieren— adaptarse.

En uno de sus últimos videos, el futbolista mexicano lanzó una serie de declaraciones que, bajo el disfraz de una espiritualidad mal digerida y una supuesta preocupación por la sociedad, no hacen más que replicar viejos estereotipos y conceptos de masculinidad obsoletos. En su intento por “guiar” a hombres y mujeres, Chicharito les pidió a ellas que no teman ser lideradas por los hombres, que vuelvan al hogar, que encarnen su energía femenina y que honren la masculinidad.

Las críticas no se hicieron esperar. Y no solo porque sus palabras son una regresión a un pasado que muchas personas —por fortuna— están tratando de superar, sino porque ejemplifican con claridad lo que se entiende por masculinidad frágil: ese estado de ansiedad que experimentan algunos hombres ante la idea de no cumplir con los estándares culturales tradicionales sobre lo que “debe ser” un hombre.

La inseguridad sobre la propia masculinidad es el núcleo de esta fragilidad. Los hombres que la padecen, lejos de cuestionar esos mandatos sociales, reaccionan con agresividad o paternalismo disfrazado de protección. Es decir, defienden el viejo molde porque sin él no saben quiénes son. Y esa identidad quebradiza se expresa como consejo no solicitado, como ataque a los cambios culturales, o como mensajes en redes sociales que parecen buscar redención emocional, pero sólo refuerzan estructuras de poder muy bien conocidas.

Chicharito no es el único que cae en esta lógica, pero sí representa bien un fenómeno más amplio: el de las figuras públicas que, por el simple hecho de tener fama, asumen que pueden hablar por todos. Sus seguidores no son un mandato democrático, y su experiencia personal —como su ruptura con Sarah Kohan y la posterior disputa sobre crianza y manutención— no convierte su palabra en doctrina. Sin embargo, en este contexto de polarización global, donde cada comentario se amplifica, cada video genera bando y cada opinión busca likes más que reflexión, sus mensajes adquieren un peso desmedido.

Y es que vivimos en un mundo donde la desinformación circula más rápido que el análisis, donde un influencer con carisma puede tener más credibilidad que un experto con datos. En ese entorno, un video que exalta el rol tradicional de la mujer como cuidadora y sostiene que los hombres solo quieren liderarlas para verlas felices no solo es ingenuo: es peligroso.

Detrás de ese discurso amable y aparentemente conciliador hay una fuerte resistencia al cambio. Una negación a aceptar que las nuevas generaciones están desarmando las estructuras rígidas de género, que hoy muchos hombres quieren —y pueden— ser sensibles, vulnerables y cuidadores sin perder su identidad. Que muchas mujeres no necesitan que un hombre las lidere para ser plenas, y que el hogar ya no es su única o principal realización.

El problema no es que Chicharito tenga una opinión, sino que esa opinión sea leída por miles como una verdad universal. Que desde la tribuna de su fama, se alimente una narrativa que perpetúa la dependencia emocional, la jerarquía de género y la falsa idea de que “honrar la masculinidad” es lo que falta para arreglar al mundo.

Sí, los paradigmas están cambiando. Y sí, eso incomoda a muchos. Porque aceptar ese cambio implica renunciar a ciertos privilegios, revisar las propias creencias y entender que el poder ya no se ejerce igual. Hoy se dialoga, se cuestiona, se escucha. Pero para eso se necesita algo que muchos hombres con masculinidad frágil no están dispuestos a ofrecer: vulnerabilidad.

@filibertocruz

filibertocruz@gmail.com

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