La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó si la Fiscalía de Jalisco realizó una «limpieza» en el Rancho Izaguirre antes de permitir el acceso a medios y colectivos de búsqueda. «¿Qué posibilidad hay de que eso hubiera ocurrido?», preguntó durante su conferencia matutina, refiriéndose a los señalamientos de que el predio fue alterado antes de la visita.
Buscadores y buscadoras calificaron la apertura del rancho como un «tour para turistas» o una «visita escolar», acusando a las autoridades de omitir pruebas cruciales. Según fuentes cercanas al caso, la Fiscalía resguardó ropa, zapatos, maletas e identificaciones encontradas por el Colectivo Guerreros Buscadores, mientras los restos óseos fueron enviados al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.
El Rancho Izaguirre, asegurado por la Guardia Nacional en septiembre de 2024, fue descrito por los colectivos como un «centro de adiestramiento y exterminio» del crimen organizado. Allí se encontraron prendas, calzado, mochilas y presuntos crematorios clandestinos, evidenciando prácticas brutales.
La mandataria federal evitó especular sobre los hallazgos, pero pidió a los periodistas que asistieron al predio reportar con responsabilidad lo que vieron. «Nosotros no construimos verdades. Siempre decimos la verdad», afirmó, subrayando que la investigación corresponde a la Fiscalía General de la República (FGR).
Prospectiva
Si la FGR atrae el caso, podría destapar redes de crimen organizado en Jalisco. Sin embargo, las dudas sobre la transparencia de la Fiscalía estatal y las acusaciones de «limpieza» del predio podrían entorpecer la investigación. La pregunta es: ¿este caso marcará un antes y un después en la lucha contra la impunidad o quedará en otro capítulo oscuro de la historia de México?
