En un movimiento sin precedentes, El Salvador y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo en materia migratoria y de cooperación nuclear, según lo anunciaron el presidente Nayib Bukele y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. El convenio, firmado durante la visita de Rubio a San Salvador, incluye la repatriación de migrantes deportados de otras nacionalidades y la posibilidad de que el país centroamericano albergue criminales condenados en Estados Unidos, incluidos ciudadanos estadounidenses, en la megaprisión CECOT.
Bukele confirmó este compromiso a través de un mensaje en X, donde explicó que El Salvador ofrece a Estados Unidos la opción de externalizar partes de su sistema penitenciario, con el fin de hacer sostenible su propio sistema carcelario. La prisión CECOT, considerada la más grande de América Latina, actualmente alberga a unos 15,000 reos, aunque tiene capacidad para 40,000.
Este acuerdo plantea dudas sobre su viabilidad legal, ya que no está claro qué mecanismo podría usar la administración de Donald Trump para trasladar presos estadounidenses a otro país. Sin embargo, Rubio celebró la iniciativa, asegurando que “ningún país ha hecho nunca una oferta de amistad como esta”, y que ya le mencionó la propuesta al presidente Trump.
El convenio migratorio también contempla la deportación de criminales ilegales, incluidos miembros de la peligrosa organización Tren de Aragua, una pandilla de origen venezolano con presencia en varios países de América Latina. La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, confirmó que El Salvador aceptará inmigrantes ilegales violentos y detalló que este acuerdo busca frenar la migración irregular.
El magnate Elon Musk, dueño de Tesla y X, reaccionó rápidamente al anuncio, expresando su apoyo con un mensaje en redes sociales donde calificó la medida como “una gran idea”.
Además del acuerdo migratorio, Estados Unidos y El Salvador firmaron un Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica (NCMOU), con el que Washington se compromete a impulsar el desarrollo de energía nuclear en el país centroamericano.
Según Rubio, este pacto permitirá que El Salvador avance en infraestructura nuclear, desarrolle capacidades regulatorias y científicas, y fomente proyectos conjuntos de investigación. Ambas naciones reafirmaron su compromiso con el Tratado de No Proliferación Nuclear, garantizando que la cooperación se usará exclusivamente con fines pacíficos.
El acuerdo entre Bukele y Trump representa un giro radical en la relación entre ambos países, marcando un antes y un después en la política migratoria y en el desarrollo energético de El Salvador.
