Científicos han logrado un avance significativo en la lucha contra la contaminación por microplásticos en los océanos al modificar una bacteria que puede descomponer el tereftalato de polietileno (PET), un plástico comúnmente utilizado en productos como botellas de agua y ropa. El estudio, liderado por el profesor Nathan Crook, involucró la combinación de dos especies de bacterias: Vibrio natriegens y Ideonella sakaiensis. La segunda bacteria produce enzimas que descomponen el PET, y los investigadores incorporaron su secuencia genética en el ADN de la primera bacteria. Esto permitió que Vibrio natriegens produjera las enzimas necesarias para descomponer el plástico en un entorno de agua salada a temperatura ambiente.
A pesar de este avance emocionante, los investigadores enfrentan tres desafíos clave. En primer lugar, buscan incorporar directamente el ADN de Ideonella sakaiensis en el genoma de Vibrio natriegens para estabilizar la producción de enzimas. En segundo lugar, planean modificar aún más Vibrio natriegens para que pueda alimentarse de los subproductos resultantes de la descomposición del PET. Por último, buscan modificar Vibrio natriegens para producir un producto final útil derivado del PET. Aunque estos obstáculos persisten, este avance marca un paso importante hacia la descomposición económica de plásticos en el medio ambiente marino.
