En un nuevo episodio de la creciente tensión en el Medio Oriente, Israel informó que frustró un ataque a gran escala por parte de Hezbolá, llevándose a cabo una serie de bombardeos en el sur del Líbano el domingo. La Fuerza Aérea israelí lanzó una operación masiva antes del amanecer, con un centenar de aviones que atacaron más de 40 zonas de tiro en el sur del Líbano, destruyendo miles de lanzacohetes que estaban dirigidos hacia el norte de Israel. El teniente coronel Nadav Shoshani detalló que la operación buscaba neutralizar una amenaza inminente.
El Ejército israelí confirmó que más de 270 objetivos fueron alcanzados en el bombardeo. Las imágenes del ataque mostraron misiles cruzando el cielo y una sirena antiaérea sonando en Israel, mientras una explosión en la distancia iluminaba el horizonte y el humo se elevaba sobre la región de Khiam en el sur del Líbano. Aunque el ataque israelí logró minimizar el impacto de la ofensiva de Hezbolá, se reportaron tres muertes en el Líbano y una en Israel, con daños que parecían limitados en el territorio israelí.
Hezbolá, por su parte, desmintió las afirmaciones israelíes, sosteniendo que logró lanzar una cantidad significativa de cohetes y drones en represalia. El grupo libanés aseguró que disparó 320 cohetes Katyusha contra objetivos israelíes, alcanzando 11 objetivos militares en lo que describió como la primera fase de su represalia por el asesinato de Fuad Shukr, uno de sus altos comandantes, el pasado 30 de julio. Las tensiones también se habían incrementado debido al asesinato del exdirigente de Hamás, Ismail Haniyeh, en Teherán.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que los recientes bombardeos no representaron el fin de las acciones de su país. En respuesta, el líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, rechazó las afirmaciones israelíes sobre la destrucción de lanzacohetes y cohetes, considerando que las cifras proporcionadas por Israel eran engañosas.
En otro frente diplomático, Estados Unidos, aunque no participó directamente en los ataques israelíes, proporcionó información sobre la llegada de los ataques de Hezbolá. Al mismo tiempo, la delegación de Hamás abandonó El Cairo tras reuniones con mediadores egipcios y cataríes. Estas conversaciones están enfocadas en negociar un alto el fuego entre Israel y el grupo palestino en la Franja de Gaza, basado en el plan propuesto por el presidente estadounidense, Joe Biden, a finales de mayo.
Las recientes escaladas en la región reflejan la complejidad del conflicto y las múltiples capas de influencia externa e interna en la dinámica de poder en el Medio Oriente. Mientras Israel y Hezbolá continúan su intercambio de represalias, la comunidad internacional observa con preocupación los posibles impactos en la estabilidad regional y las oportunidades de mediación para lograr una paz duradera.
