Aplicando el modelo de la 5 “C” en la comunicación gubernamental

Cristian Trejo
188 vistas

Dentro de las nuevas tenencias de mundo en el siglo XXI, y más aún dentro de la Era Digital, esta ganando cada vez más terreno en entornos donde los procesos se vuelven cada vez más acelerados ante la alta compulsividad, la comunicación gubernamental, se apodera de espacios estrategicos donde lleva el reto de poder comunicar de manera mas ágil la informacion que se va generando y ello incluye el en canal en el que se va a dar a conocer esa información. En el contexto de la comunicación digital contemporánea, caracterizada por la velocidad de difusión, la interacción constante y la sobreabundancia de contenidos, resulta fundamental para comprender los elementos que permiten una comunicación efectiva, ética y duradera.

Respecto a México, es por demás decir que enfrenta desafíos complejos en un entorno político y social dinámico. La efectividad de la narrativa con la que los gobiernos se conectan con los ciudadanos, transmiten sus políticas y construyen confianza es crucial para la gobernabilidad y gobernanza, el desarrollo, la coherencia entre el decir y hacer cuenta mucho, agregando que exsiten una gama de posibilidad para compartir y difundir información de manera inmediata. 

El mensaje sobre las acciones de gobierno esta bajo la lupa ciudadana, y por ende se puede observar que todo esta en constante comunicación hasta lo que no se logra decir, también esta diciendo algo, se esta rodeado de una serie de signos y significados que son portadores de un mensaje, que en la mayoría de los casos marcan la narrativa.

La efectividad de la construcción donde el mensaje y la narrativa de los gobiernos se conectan con los ciudadanos, transmiten sus políticas y construyen confianza es crucial para una gobernabilidad y desarrollo más inclusivo; la coherencia entre el decir y hacer cuenta mucho. Es parte crucial de una comunicación efectiva donde la innovación hace acto de presencia en la creatividad de conectar con la sociedad, que es cada vez más observadora. 

Por ello, la comunicación gubernamental se ha convertido en una herramienta estratégica esencial para la aplicación de la gestión pública y los actores estrategicos. El modelo de las 5 «C», diseñado en su momento por Thomas J. Peters, el cual empezo como un modelo gestión, esta herramienta va ganado terreno por su flexibidad en la aplicación, teniendo la oportunidad de transformarse y portar esa mutabilidad para adaptarse a las necesidades de las organizaciones y en este caso en particular al sector de la comunicación, basado en su empleabilidad principalmente. En este sentido, conceptos como claridad, coherencia, consistencia, credibilidad y conexión se convierten en pilares esenciales para lograr mensajes significativos y sostenibles en medios digitales. Dichos conceptos ofrecen un marco referencial útil para analizar y fortalecer la narrativa y el mensaje del gobierno mexicano en contextos de alta complejidad social y política.

El modelo de aplicación de las 5 “C”, en un contexto de la construcción de la gestión pública y la ciudadanía, otorga elementos que pueden ser clave para promover una ciudadanía cada vez más activa y responsable.

Claridad:

La Claridad, como elemento generador de confianza en la comunicación gubernamental es fundamental para evitar la confusión, la desinformación y la desconfianza. La claridad es indispensable para asegurar que los mensajes sean comprensibles y accesibles, especialmente en plataformas donde el tiempo de atención del usuario es limitado.

En el contexto de México, donde la diversidad lingüística, y los niveles de educación tiene una varíable significante, así como su regionalización la necesidad de un mensaje directo, sencillo y accesible es aún más indispenzable que nunca, tomando como referencia la potencialización del grado de difusión de información que exite hoy en dia dentro de la Era Digital.

Desde la perspectiva de la gestión pública, la claridad se traduce en la transparencia de los procesos, la justificación lógica de las políticas y la explicación concisa de los beneficios y costos para la ciudadanía. Cuando los ciudadanos comprenden las razones detrás de las decisiones gubernamentales, es más probable que las acepten y colaboren en su implementación, de lo contrario el Gobierno mismo pierde credibilidad ante la ciudadanía y se vuelve un generador de contradicciones.

Desde la generación del mensaje y la narrativa, la claridad exige un hilo conductor coherente. Los mensajes con un anclaje clave deben ser consistentes en todos los canales de difusión y reiterar de manera estratégica para asegurar su internalización por parte del público a quien va dirigido el mensaje. La narrativa en el sector gubernamental debe ser fácilmente y comprensible, con personajes claros (el gobierno como agente de cambio, el ciudadano como beneficiario), la contingencia probable (de los problemas que se buscan resolver) y una resolución (con los resultados de las acciones y políticas que se implementan).

La claridad implica mensajes simples, directos y sin ambigüedades. Caso enconcreto lo vivimos en lustros anteriores, donde la narrativa con un anclaje direccionado como “pueblo nuevo”, “la mafía del poder”, la dicotomia de son los “otros”, no “soy yo”; lleva una dirección muy concreta que conecta emocionalmente con amplios sectores sociales. Nos hace recordar por un momento a Hebert Marshall McLuhan, cuando expresa “el medio es el mensaje”. Recordar que la claridad refiere a la capacidad del emisor para expresar sus ideas de forma comprensible, evitando entorpecer la interpretación del mensaje por parte del receptor. 

Coherencia:


La coherencia lleva implica integrarse en el discurso gubernamental, se refiere alinearse entre el discurso y la acción, y como esto tiene un impacto en la generación y seguimiento de las políticas públicas, mantener una línea lógica y estructurada en el discurso, facilitando la comprensión global del contenido, colocar en una posición clave para comunicar. Las acciones de gobierno han tratado de buscar la coherencia entre las politicas públicas y su narrativa de justicia social, haciendo una evocación de los ideales post-revolucionarios. No obstante la percepción puede dar un giro repentino sino la coherencia no se mantiene, y más aún sino tiene un respaldo de las acciónes en hechos, la promesa carece de credibilidad.

La coherencia, entendida como la armonía entre las ideas y el propósito comunicativo, permite que los contenidos sean interpretados con lógica y fluidez. De alguna manera esto lo vemos muy a menudo cuando el candidato a un cargo de elección popular lleva a cabo su campaña para tratar de convencer y llamar al voto, o cuando el actor de primer nivel, expone ante la sociedad “lo que ha hecho”, si la figura de este actor, no es coherente, esa imagen se vuelve polvo, como un ejemplo loable podemos observar los temas de seguridad, salud o economía, donde el gobierno dice el avance y la sociedad expone la realidad.

La coherencia se vuelve un activo intangible para cualquier actor público o de gobierno y más en un país como México, donde los últimos años sea construido una narrativa predominante sobre la historia de la corrupción y la desconfianza institucional haciendo notar que construir y mantener la credibilidad sea un desafío constante. La comunicación efectiva se basa en la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas, pilar de una institución solida.

La credibilidad se gana a través de la coherencia entre el discurso y la acción. Las promesas se deben traducir en hechos que son visibles, los resultados deben estar a la vista y los errores deben reconocerse y corregirse. La apertura a la crítica constructiva y la disposición a dialogar con la sociedad civil son también indicadores de un gobierno creíble y que trabaja en la corresponsabilidad.

Uno de los intentos por tener esa credibilidad, se refuerza con el uso de datos verificables, la presentación de evidencia sólida y la citación de fuentes confiables. La narrativa debe ser auténtica y evitar la exageración o la manipulación de la información. La transparencia en la divulgación de información, incluso aquella que pueda ser desfavorable, contribuye a construir una imagen de honestidad.

Consistencia

La consistencia en el estilo, tono y valores comunicativos fortalece la identidad digital de marcas, instituciones o personas, lo que facilita su reconocimiento y confiabilidad en un entorno saturado de voces y mensajes. Este elemento tiene la caracteristica de porta una temporalidad, debido a que se construye con el tiempo, pero puede destruirse en segundos. La credibilidad de los actores públicos como de gobierno se pone a prueba constantemente en situaciones de riesgo o coyuntura como pueden ser las campañas electorales. El gobierno necesita mantener una línea de comunicación estable a lo largo del tiempo. 

La consistencia está relacionada con la uniformidad del estilo, tono y valores comunicativos a lo largo del tiempo, lo que contribuye a la construcción de una identidad sólida y reconocible en medios digitales. Cambios abruptos en el discurso, como los observados en temas energéticos y ambientales, afectan la percepción pública, y puede parecer actos de improvisación y generan situación de crisis para su atención.

La consistencia es crucial para que la comunicación en el sector gubernamental sea relevante y efectiva. El adaptar el mensaje y su particularidad de cada audiencia, forma parte de un rol indispensable para entrar en conexión con la audiencia, de lo contrario ignorar el contexto puede llevar a la incomprensión, el rechazo o incluso la polarización.

De ahí la importancia de llevar a cabo una investigación, análisis de datos y una escucha activa de las demandas sociales. Las políticas públicas deben diseñarse e implementarse considerando el contexto específico en el que se van a desarrollar, así como en los actos de campaña. Por ejemplo, el uso de programas sociales con fines políticos ha sido duramente criticado por la oposición, lo que pone en juego la confianza ciudadana. Como apunta Lakoff, las personas no votan por hechos, votan por marcos mentales, y la pérdida de credibilidad puede colapsar un marco narrativo cuidadosamente construido.

Credibilidad

La credibilidad se construye con base en hechos verificables y una trayectoria de cumplimiento. Como señala Restrepo, “la credibilidad no se decreta; se construye con transparencia y apertura al escrutinio ciudadano”. La credibilidad, se ha convertido en un recurso escaso y valioso. En la era de la posverdad y la desinformación, los emisores deben construir y sostener una reputación basada en la transparencia, la verificación de datos y el respeto por la audiencia. 

Cabe destacar que la repetición del mensaje y su permanencia en el tiempo fortalecen su impacto, la repetición del lema o palabra ancla ha sido una estrategia consistente que busca fijar en la mente colectiva los valores que se buscan ejecutar. Esta línea es aplicativa tanto para el actor público como el actor de gobierno en turno. La constancia discursiva es clave, ya que, como indica Lippmann, la opinión pública se forma más por repetición que por reflexión.

Para el caso de México es notable que el reto esta a la vista de todos, donde la desinformación y las noticias con alto contenido tendensioso y falso son un desafío que va en una creciente, la calidad y la relevancia del contenido son fundamentales. La comunicación gubernamental debe proporcionar información útil, precisa y oportuna que empodere a los ciudadanos y les permita tomar decisiones informadas, base de todo ejercicio analitico.

Desde el espectro de atención de la gestión pública, el contenido debe estar alineado con los objetivos de las políticas públicas y otorgar los resultados esperados. Debe explicar claramente las acciones de gobierno y los derechos de los ciudadanos. Y en el espectro electoral es todavia mayor por los tiempos a los que se tiene que alinear el futuro candidato, propiciando el momento adecuado para ofrecer una narrativa que vaya más allá del acto de coyuntura, la visión es importante para visualizar con claridad, más allá de una razón de ser, es decir a donde se quiere llegar. 

La credibilidad es un factor decisivo en el entorno digital, donde la información circula a gran velocidad y el riesgo de desinformación es elevado. Un mensaje creíble es aquel que se percibe como confiable, sustentado por fuentes verificables y transmitido por un emisor con autoridad o reputación. Debido a que el mensaje y la narrativa, así como el contenido debe ser narrativamente atractivo y fácil de recordar. El uso de historias, ejemplos concretos y testimonios pueden hacer que la información sea más accesible y memorable. La construcción narrativa, ya sea en el sector gubernamental, o al actor que aspira a un cargo de elección popular debe destacar los logros, reconocer los desafíos y presentar una visión clara del futuro.

Conexión

La comunicación efectiva debe resonar con la ciudadanía, apelando a sus emociones, necesidades y valores. Pero este punto también tiene sus aristas. Como señala Aguilar Camín, “la conexión emocional sin contenido técnico y verificable puede derivar en populismo comunicacional”, para algunos esto se puede entender como un monologo y exceso de personalismo; la conexión hace referencia a la dimensión emocional de la comunicación digital: no basta con informar, es necesario generar vínculos auténticos que fomenten la participación, la fidelización y el sentido de comunidad 

La conexión se traduce en la presencia permanente del mensaje. En este sentido, el gobierno ha utilizado las redes sociales y los medios públicos para estar presente de manera constante en la vida de los ciudadanos. El control del tiempo y el espacio mediático se ha vuelto una prioridad política.

La conexión forma parte del canal que tanto refieren los medios a través de los cuales se transmite el mensaje gubernamental. En México, con su creciente penetración de internet y la diversidad de medios de comunicación, la elección de los canales adecuados es crucial para alcanzar a las diferentes audiencias de manera efectiva. Desde la gestión pública, la estrategia de canales debe ser multimodal, combinando medios tradicionales (televisión, radio, prensa) con plataformas digitales (redes sociales, sitios web, aplicaciones móviles). La accesibilidad de los canales para todos los ciudadanos, incluyendo aquellos con limitaciones económicas o de acceso restringido a la tecnología, debe ser una consideración prioritaria.

En términos del mensaje y la narrativa, cada canal tiene sus propias características y requiere un formato y un estilo de comunicación adaptados. Las redes sociales pueden ser efectivas para mensajes cortos y para generar interacción, mientras que los sitios web pueden ofrecer información más detallada. La narrativa gubernamental debe ser coherente en todos los canales, pero adaptada a las particularidades de cada uno.

Finalmente, la conexión alude a la capacidad de generar empatía, cercanía y respuesta emocional en las audiencias, lo que permite establecer relaciones duraderas y significativas en medios digitales, de aquí vemos una creciente de creadores de contenido en redes sociales tratando de captar la atención de la adiencia.

A modo de conclusión, aplicar el modelo de las 5 «C» permite entender que la comunicación gubernamental, como el actor estrategico no solo debe informar, sino también generar confianza, orientar conductas y facilitar la gobernanza democrática. En el caso mexicano, avanzar hacia una narrativa gubernamental más estratégica y centrada en estas cinco dimensiones es clave para una gestión pública más eficaz y legítima.

Dentro de estos elementos se suma hoy la noción de sustentabilidad en la comunicación digital, entendida no solo desde la perspectiva ambiental, sino como la capacidad de mantener prácticas comunicativas éticas, responsables y duraderas a lo largo del tiempo. Una comunicación digital sustentable promueve contenidos que no solo buscan viralidad inmediata, sino también impacto social positivo, inclusión, diversidad y compromiso con el bienestar colectivo. Esto implica cuestionar los modelos de comunicación efímeros y diseñar estrategias que respeten tanto el entorno digital como a sus usuarios, evitando la explotación de datos, la saturación informativa o la manipulación emocional.

También te puede interesar