Un apagón masivo dejó a 20 millones de chilenos sin luz durante horas, en pleno verano, tras una falla en la línea eléctrica Nueva Maitencillo-Nueva Pan de Azúcar. El gobierno declaró estado de excepción y toque de queda, mientras la ministra Carolina Tohá descartó un ataque: “Es una falla propia del sistema”. El colapso paralizó hospitales, cárceles, el metro de Santiago y dejó a miles caminando bajo 30°C.
ISA InterChile, operadora de la red, negó sabotajes, pero el presidente Gabriel Boric prometió sanciones: “No toleraremos que empresas afecten la vida de millones”. Aunque se restableció el 25% de la energía, el caos expuso vulnerabilidades. ¿Es un reflejo de una crisis energética latinoamericana? En 2024, Ecuador, Cuba, Venezuela y México también sufrieron apagones por fallas técnicas, demanda extrema o crisis políticas.
En Ecuador, racionamientos de 14 horas precedieron al colapso; en Cuba, fallas en termoeléctricas generaron tres apagones nacionales; en Venezuela, el gobierno de Maduro culpó a la oposición, pese a vigilancia militar. México, por su parte, enfrentó cortes por una ola de calor.
¿Qué revela este patrón? Expertos advierten: infraestructuras obsoletas, falta de inversión y presión climática podrían convertir estos apagones en una nueva normalidad. Mientras Chile intenta recuperarse, la pregunta queda: ¿Está Latinoamérica al borde de un colapso energético sin precedentes?
