Se veía venir: el petróleo era el objetivo

Filiberto Cruz Monroy
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Se veía venir. Estados Unidos se apoderó del petróleo de Venezuela. El Presidente estadounidense Donald Trump anunció que Estados Unidos alcanzó un acuerdo con Venezuela para apoderarse de gran parte de las reservas petroleras del país sudamericano, en una operación que, según explicó, involucra a empresas privadas y abarca más de 65 mil millones de barriles de petróleo venezolano.

La negociación se realizó con el gobierno de la Presidenta interina Delcy Rodríguez, como parte de la prioridad de asegurar el acceso estadounidense a las reservas petroleras de Venezuela. Y aquí está la pregunta que para mí resulta inevitable: ¿realmente todo esto tuvo que ver alguna vez con la democracia?

La captura de Maduro nunca tuvo que ver con la democracia. El anuncio llega después de la campaña de presión militar que Estados Unidos inició el año pasado y que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro.

Trump y otros altos funcionarios estadounidenses han señalado que garantizar el acceso a las reservas petroleras venezolanas constituye una prioridad. Y ahora aparece el acuerdo que, según el propio Presidente estadounidense, está vinculado con el objetivo de ampliar las reservas y el suministro de petróleo de Estados Unidos.

Entrampado en la guerra con Irán y con los precios del petróleo por las nubes, este acuerdo le permite a Trump bajar los precios de la gasolina y no depender tanto del paso de petróleo por el estrecho de Ormuz. Además, seguro hizo un negocio particular millonario con esto, aunque de eso nos enteraremos después.

La pregunta política también está sobre la mesa: ¿le alcanzará para contentar a los estadounidenses, muy molestos por la guerra en Irán, y no perder la Cámara de Representantes y el Senado?

Obvio, Delcy justificó el acuerdo. ¿Qué otra le queda? Al dirigirse a la nación, Rodríguez aseguró que la propiedad del petróleo permanecerá en manos de los habitantes de Venezuela y defendió la participación estadounidense.

Según Rodríguez, el acuerdo tendrá una vigencia de 25 años, contempla 17 campos petroleros y ocho bloques “verdes” en la Faja Petrolífera del Orinoco. La meta de producción estará por encima de 1.5 millones de barriles diarios.

La explicación oficial es sencilla: Venezuela aporta petróleo, industria y trabajadores; Estados Unidos, capital y tecnología. Venezuela recibe a cambio producción, empleo, inversión en infraestructura, mayores ingresos para el Estado y encadenamientos productivos para la industria nacional.

Pero hay otra ausencia que llama la atención: María Corina Machado, opositora al régimen y supuesta defensora de la democracia, no dijo nada de la apropiación del petróleo venezolano.

Y luego aparece Nicolás Maduro.
Ayer sube dos fotos a sus redes sociales desde la cárcel en Nueva York, mandando un mensaje de amor.

Esta aparición es muy extraña.

¿Por qué le permiten subir estos mensajes?
¿Realmente fue capturado o llegó a un acuerdo con Estados Unidos?
¿Por qué subir las fotos después del acuerdo?

Demasiadas preguntas para un episodio que, desde el principio, nos dijeron que tenía que ver con la democracia.
Pero cuando finalmente aparece el petróleo sobre la mesa, quizá la historia empieza a verse de otra manera. Se veía venir.

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