El presidente de Bolivia, Luis Arce, denunció este viernes la ocupación de tres unidades militares en el Trópico de Cochabamba por «grupos armados» afines al exmandatario Evo Morales, quien gobernó de 2006 a 2019. Arce calificó estos actos como una «traición a la patria» y un ataque directo a la Constitución y a las Fuerzas Armadas del país.
A través de un mensaje en la red social X, Arce expuso que los grupos armados han tomado por asalto estas instalaciones, reteniendo a militares y sus familias como rehenes y amenazando sus vidas. En su declaración, enfatizó que este tipo de acciones representan un delito grave en cualquier parte del mundo.
El presidente también lamentó la retención de los militares, quienes, según él, no estaban participando en operaciones, sino que se limitaban a resguardar sus unidades. Arce destacó que muchos de los militares involucrados provienen de comunidades populares e indígenas.
En respuesta a estas provocaciones, se ha llevado a cabo un operativo militar y policial en Cochabamba para levantar los bloqueos de carreteras que los seguidores de Evo Morales han mantenido durante 19 días. Estas acciones buscan presionar al gobierno para que se retiren los procesos judiciales en contra de Morales por delitos graves, así como para exigir soluciones a la situación económica del país y defender su candidatura presidencial para las elecciones de 2025.
El presidente Arce denunció que la ocupación de las unidades militares incluye la toma de espacios donde se encuentra armamento, lo que califica como un «acto criminal» que se aleja de cualquier reivindicación legítima del movimiento indígena.
Como «Gobierno democráticamente electo», Arce aseguró que continuará tomando medidas para restablecer el orden público y proteger la vida de los ciudadanos, así como garantizar su derecho al libre tránsito, al trabajo y al acceso a bienes esenciales como combustible, alimentos y medicamentos.
Por su parte, Evo Morales respondió a Arce en una carta abierta, comparando su gestión con la de la expresidenta interina Jeanine Áñez y criticando el uso de la violencia en su contra, aludiendo al «golpe de Estado» que sufrió en 2019. Esta situación política en Bolivia refleja una creciente tensión entre el actual gobierno y los seguidores de Morales, lo que plantea desafíos significativos para la estabilidad del país.
