Uno de los más grandes matemáticos que ha existido, Carl Friederich Gauss, decía que “La Aritmética es la Reina de las Matemáticas y la Matemática es la Reina de las Ciencias”, aun cuando esto fuera cierto, esa reina tiene una Reina Madre que es la Filosofía.
La Filosofía es la disciplina de donde provienen todas las ciencias y prácticamente todo el conocimiento humano. Históricamente los filósofos de cualquier cultura antigua, en particular los griegos, se consideraban científicos, del griego “scientia” que significa conocimiento, es decir, eran los generadores y estudiosos del conocimiento, de donde sea que este proviniera, ya sea natural, artificial o social. Se cree que Pitágoras comienza a llamarlos “filósofos” en el siglo sexto antes de Cristo, con la etimología ya conocida de “amor por la sabiduría”.
Si la física surge del estudio de la naturaleza, así como la biología y la química, la historia del estudio, recopilación y análisis de los sucesos ya ocurridos, las matemáticas tienen un origen abstracto. En principio nuestra naturaleza requiere del desarrollo de los números, el progreso de la civilización requiere que también se estudien las formas geométricas y comienzan a estudiarse relaciones entre números, algunos de ellos desconocidos, dando origen al álgebra, el estudio del movimiento o necesidad de calcular acumulaciones origina al cálculo, pero las matemáticas en general van más allá, llegando a traslaparse de nuevo con la filosofía, mediante la Lógica matemática, área que ha contribuido enormemente al desarrollo de la computación y en consecuencia de nuestra vida moderna.
A principios del siglo XX, un matemático inglés, Godfrey Hardy se jactaba de que las matemáticas que él desarrollaba las hacía solo por el gusto de descubrirlas, pues él creía que eran tan abstractas que nunca se les encontraría una utilidad fuera de las mismas matemáticas, es decir, hay matemáticas que se descubren solo por el hecho de que existen en un plano abstracto, aparentemente sin aplicaciones.
No solo en la antigüedad los filósofos se dedicaban a las matemáticas, es común que después del Renacimiento encontremos filósofos que realizaron importantes aportaciones, como Leibniz y Descartes. Incluso en la edad media, algunas de las aportaciones más grandes a las matemáticas fueron realizadas por monjes, estudiosos de la filosofía religiosa, así como de filósofos árabes como Al-Juarismi, quien además fue el director de la Gran Biblioteca de Bagdad, donde se resguardaron algunos de los escritos de otros grandes filósofos en un periodo donde casi había desaparecido la libertad de pensamiento en Europa.
La filosofía, de manera independiente a las ciencias que da lugar, sigue siendo de gran relevancia, en ocasiones para el estudio de modelos socioeconómicos, culturales o políticos, aunque también encontramos filósofos que estudian y proponen nuevas formas de sistemas educativos, de integración social o que siguen reflexionando sobre cuestiones científicas, en las áreas donde la física o la química aun no encuentran respuestas a diversas preguntas.
Lamentablemente es cada vez más raro encontrar esa mezcla que era tan común todavía hace dos siglos, de filósofos-científicos que contribuyan frecuentemente a la física, la química, biología o matemáticas, aunque también podemos plantear que hacen falta físicos, químicos, biólogos o matemáticos que se desarrollen como filósofos. La sobreespecialización, mediante la cual un licenciado en estas áreas se convierte en maestro y luego en doctor, parece no dejar lugar al estudio de otra área del conocimiento, sin embargo, la filosofía y las ciencias no están separadas, todo lo contrario.
