El bombardeo israelí de una escuela que albergaba a desplazados de guerra en Gaza ha dejado al menos 93 muertos, según los socorristas. El ataque, que ha provocado una ola de condenas internacionales contra Israel, es uno de los más mortales desde el inicio del conflicto en la Franja de Gaza.
La ofensiva israelí, desencadenada por un ataque de Hamas en suelo israelí el 7 de octubre, ha intensificado las hostilidades, según informes del movimiento islamista palestino. El ejército israelí defendió el ataque alegando que la escuela en Ciudad de Gaza, en el norte del territorio, era utilizada por Hamas y la Yihad Islámica, y afirmó haber eliminado a “al menos 19 terroristas” de estos grupos armados. Sin embargo, la versión israelí ha sido recibida con escepticismo, y el balance de víctimas aún no ha sido verificado de manera independiente.
Hamas ha calificado el bombardeo como un “crimen horrible” y una “peligrosa escalada” en el conflicto. La comunidad internacional también ha expresado su rechazo, con condenas de países como Estados Unidos, Francia, España, Reino Unido, Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Rusia e Irán, así como de la Unión Europea. La escuela al-Tabi’een, que acogía a unos 250 desplazados, principalmente mujeres y niños, sufrió el ataque mientras la comunidad internacional presionaba a Israel para retomar las negociaciones sobre una tregua en Gaza.
El ataque israelí también ha desencadenado represalias en la región. Hezbolá, en respuesta al asesinato de un miembro de Hamas en el sur de Líbano, lanzó drones cargados de explosivos contra una base militar en el norte de Israel. Esta escalada de violencia refleja la creciente tensión en la región y subraya la necesidad urgente de un alto el fuego y soluciones diplomáticas para evitar una mayor escalada del conflicto.
