Las autoridades sanitarias en América Latina están en alerta por la propagación del virus del oropouche, una enfermedad que no tiene vacuna ni tratamiento específico. Detectado por primera vez en Trinidad y Tobago en 1955, el virus se transmite a los humanos principalmente a través de picaduras de jejenes y mosquitos infectados, aunque no se propaga de persona a persona.
Desde 2024, más de 7,700 casos se han reportado en países como Brasil, Bolivia, Perú, Cuba y Colombia, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Brasil ha sido el país más afectado, con 7,236 casos confirmados. A finales de julio, dos mujeres en el nordeste de Brasil murieron a causa de esta enfermedad. En Europa, también se han detectado casos en países como España, Italia y Alemania, principalmente en personas que habían viajado a regiones afectadas.
Los síntomas del oropouche son similares a los del dengue e incluyen fiebre, dolor muscular, rigidez en las articulaciones, dolor de cabeza, vómitos y escalofríos. Aunque en la mayoría de los casos los síntomas duran entre cinco y siete días, en casos graves pueden surgir complicaciones como meningitis.
La OPS recomienda medidas preventivas como evitar las picaduras de mosquitos y jejenes, usando ropa que cubra la piel y aplicando repelentes. La situación es especialmente preocupante debido al impacto del calentamiento global, que podría aumentar la presencia de mosquitos y, con ello, el riesgo de propagación de enfermedades como el dengue y el oropouche.
