Víctimas de masacre en Salamanca vinculadas al CJNG: SSPC

El ataque, atribuido al Cártel Santa Rosa de Lima, expone la violenta disputa territorial entre ambos grupos en Guanajuato. Autoridades identifican al jefe de célula "El Negro" como presunto responsable.

Redacción
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La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPC) confirmó que al menos cinco de las once personas asesinadas en la masacre ocurrida este domingo en un campo de fútbol de Salamanca, Guanajuato, pertenecían a una empresa de seguridad privada vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El ataque, atribuido al Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL), representa una escalada violenta en la disputa por el control criminal en la región del Bajío y destaca la infiltración de grupos delictivos en negocios de seguridad aparentemente legales.

De acuerdo con el informe oficial, las líneas de investigación establecen que el ataque fue perpetrado específicamente por un grupo de choque del CSRL, en un aparente acto de retaliación y disputa territorial. Previo a los hechos, autoridades aseguraron dos narcomantas firmadas por este cártel, las cuales hacían referencia explícita al conflicto con el CJNG. La masacre, que además dejó a 12 personas lesionadas -entre ellas una mujer y un menor de edad-, ocurrió alrededor de las 17:30 horas en los Campos de las Cabañas, en la comunidad Loma de Flores, una zona limítrofe entre Salamanca e Irapuato.

La SSPC identificó como presunto responsable intelectual y material de la agresión a Mario Eleazar Lara Belman, alias “El Negro”“Camorro” o “Gallo”, descrito como un jefe de célula del CSRL que opera bajo las órdenes de Moisés Soto Bermúdez, exlíder de “Los Marros”. Lara Belman cuenta con una orden de aprehensión vigente por homicidio calificado y es señalado por las autoridades como un generador de violencia en los municipios de Irapuato, Salamanca y Celaya, dedicándose a la distribución de drogas, homicidios y extorsión.

El perfil de las víctimas, revelado por las investigaciones, arroja luz sobre la naturaleza del ataque. La pertenencia de varios de los fallecidos a una empresa de seguridad ligada al CJNG sugiere que el CSRL ejecutó un ataque dirigido y de alta precisión contra miembros o colaboradores de su grupo rival, utilizando un espacio público para su emboscada. Este modus operandi refleja la sofisticación y la inteligencia con la que operan estas organizaciones para identificar y eliminar a sus objetivos, incluso cuando estos se encuentran en actividades de ocio.

La revelación sobre el vínculo de las víctimas con el CJNG plantea serias interrogantes sobre la infiltración del crimen organizado en sectores económicos formales, como las empresas de seguridad privada, las cuales podrían estar siendo utilizadas para lavar dinero, ejercer vigilancia o proteger operaciones ilícitas. Expertos en seguridad señalan que esta estrategia permite a los cárteles camuflar sus estructuras, armar a sus miembros con permisos legales y obtener información privilegiada.

En el lugar de los hechos, peritos recuperaron más de 100 casquillos percutidos de armas de alto poder, evidencia de la ferocidad del ataque. Pese a los operativos implementados, al cierre de este informe no se reportan detenidos, lo que ha generado críticas por la persistente impunidad en la región. El ataque no solo exhibe la capacidad operativa de los grupos delictivos, sino también los desafíos que enfrentan las autoridades para prevenir este tipo de eventos y capturar a los responsables.

Este episodio de violencia extrema en un espacio familiar y deportivo subraya la brutal transformación de los conflictos criminales, donde las disputas ya no se limitan a enfrentamientos en territorios controlados, sino que se extienden a cualquier lugar donde se localice al enemigo, sin importar la presencia de civiles. Para la comunidad de Loma de Flores y Salamanca, la tragedia representa una violación profunda de su sentido de seguridad y normalidad, dejando una herida colectiva que tardará en sanar.

La masacre en Salamanca se convierte así en un crudo recordatorio de la guerra no declarada que libran los cárteles en Guanajuato, una entidad que continúa sumida en una crisis de violencia donde la población civil queda atrapada en el fuego cruzado. La respuesta de las autoridades en las próximas horas y días, tanto en la captura de los agresores como en el desmantelamiento de las estructuras económicas que los sostienen, será crucial para evitar que hechos de esta magnitud se repitan.

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