El gobierno de Venezuela celebró este viernes el pronunciamiento de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), encabezada por Volker Türk, que condenó los ataques de Estados Unidos contra embarcaciones en el Caribe.
El canciller venezolano Yván Gil destacó que, por primera vez, la ONU “asume la responsabilidad de rechazar esta escalada belicista” y las violaciones al derecho internacional, luego de que los bombardeos estadounidenses provocaran más de 60 víctimas mortales desde septiembre.
“Valoramos positivamente que desde esta tribuna se haya reconocido la gravedad de los hechos y se haya condenado la agresión injustificada y las ejecuciones extrajudiciales cometidas”, declaró Gil durante el Encuentro Parlamentario del Gran Caribe en Defensa de la Paz, realizado en Caracas.
Violaciones a derechos humanos según la ONU
La portavoz del ACNUDH, Ravina Shamdasani, leyó el comunicado oficial del Alto Comisionado Volker Türk, en el que se afirma que los ataques aéreos de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico carecen de justificación en el derecho internacional.
“Los bombardeos a embarcaciones civiles y pesqueras violan las leyes humanitarias y los derechos humanos fundamentales”, señaló Shamdasani, advirtiendo que la mayoría de las víctimas fueron civiles, incluidos pescadores y tripulantes sin vínculo militar alguno.
La ONU calificó las acciones como “ejecuciones extrajudiciales” y llamó a una investigación internacional independiente, subrayando que las operaciones de Washington “ponen en riesgo la estabilidad regional y la seguridad marítima”.
Advertencia sobre consecuencias en el Caribe
Durante su intervención en Caracas, Yván Gil advirtió que una intervención militar de Estados Unidos no solo afectaría a Venezuela, sino también a otros países caribeños, como Guyana y Trinidad y Tobago, a los que calificó de “aliados tácticos de Washington”.
“Si se concreta una agresión de esa magnitud, las consecuencias serían trágicas para toda la región. La paz del Caribe está en juego”, expresó el canciller.
Gil reiteró que Venezuela mantiene un compromiso con la paz, pero enfatizó que su gobierno responderá con firmeza a cualquier intento de violar su soberanía.
Estado de emergencia y defensa nacional
El pronunciamiento de la ONU ocurre en medio de un estado de emergencia decretado por Caracas ante la amenaza de una agresión militar externa.
El gobierno informó que este fin de semana se movilizará a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en 5,336 circuitos comunales, con el propósito de fortalecer la defensa nacional y coordinar acciones con las comunidades.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, indicó que el despliegue busca consolidar la unión cívico-militar y aumentar la preparación ante posibles ataques externos.
Además, en distintas localidades del país se realizan asambleas comunitarias para debatir proyectos sociales y de infraestructura que serán sometidos a votación nacional el 23 de noviembre, con el fin de vincular la defensa territorial con el desarrollo local.
Retiro de nacionalidad a opositores
En paralelo, el gobierno venezolano solicitó al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) revisar la posible revocación de la nacionalidad del dirigente opositor Yon Goicoechea, tras sus declaraciones públicas de apoyo a una intervención militar de Estados Unidos.
La medida sigue el precedente del presidente Nicolás Maduro, quien hizo una solicitud similar contra Leopoldo López, exiliado en España, por presuntamente respaldar sanciones internacionales contra el país.
El Ejecutivo argumenta que estas posturas constituyen una “traición a la patria”, de acuerdo con el artículo 34 de la Constitución venezolana.
Contexto internacional y tensiones políticas
Expertos en relaciones internacionales señalan que el pronunciamiento de la ONU marca un punto de inflexión diplomático, pues es la primera vez que el Alto Comisionado se pronuncia de manera directa sobre las operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe.
Analistas consultados destacan que el apoyo de la ONU fortalece la narrativa del gobierno de Maduro sobre una “amenaza constante del imperialismo” y puede servir como argumento político interno para justificar medidas de seguridad y control territorial.
Por otro lado, sectores críticos advierten que el gobierno venezolano utiliza el discurso de agresión externa para mantener el estado de emergencia y reprimir a la disidencia interna, lo que podría aumentar las tensiones de cara al proceso electoral de 2026.
Venezuela busca legitimidad internacional
El respaldo del ACNUDH al rechazo de los ataques estadounidenses representa un triunfo diplomático para el gobierno de Maduro, que busca recuperar reconocimiento internacional tras años de aislamiento.
Sin embargo, los analistas coinciden en que el conflicto evidencia una creciente militarización de la región y una disputa geopolítica en el Caribe que podría escalar si no se promueven canales de diálogo efectivos.
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