Este domingo 27 de octubre de 2025, el gobierno de Nicolás Maduro denunció una “provocación militar” por parte de Trinidad y Tobago, supuestamente en coordinación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, con el objetivo de “instalar una guerra” en el Caribe. La vicepresidenta Delcy Rodríguez informó de la detención de un grupo de mercenarios vinculados a la CIA y alertó sobre un posible ataque de falsa bandera.
Venezuela detiene mercenarios y alerta sobre ataques
El Ejecutivo venezolano aseguró que la captura de los mercenarios permitió identificar un plan para generar un conflicto en el Caribe, que podría ser utilizado para justificar acciones militares contra Venezuela, Colombia y otros países de Sudamérica. La vicepresidenta Delcy Rodríguez declaró que “no se trata de ejercicios defensivos: se trata de una operación colonial de agresión militar que busca convertir al Caribe en un espacio para la violencia letal y el dominio imperial estadounidense”.
El gobierno también criticó la participación de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, por permitir que su territorio se utilice como “un portaviones de Estados Unidos” en la región.
La posición del gobierno venezolano
Caracas sostiene que la acción de Trinidad y Tobago no solo amenaza la soberanía regional, sino que representa una coordinación directa con la CIA y el Comando Sur estadounidense. Según el comunicado oficial, los ejercicios militares del país vecino están financiados y controlados por Estados Unidos, lo que convierte a la zona en un espacio de “violencia letal” y “amenaza de cambio de régimen”.
Expertos internacionales señalan que este tipo de denuncias suelen aumentar las tensiones geopolíticas en la región, especialmente en contextos donde Estados Unidos mantiene presencia naval estratégica.
Riesgo de escalada en el Caribe
El gobierno venezolano alertó que la combinación de ejercicios militares, presencia de mercenarios y coordinación extranjera puede desencadenar un enfrentamiento militar completo. El comunicado oficial subraya que estos movimientos no son defensivos, sino parte de una estrategia de agresión imperial, que podría afectar la seguridad de la región y provocar un conflicto entre países vecinos.
Caracas enfatizó que continuará tomando medidas preventivas y mantendrá el monitoreo de la situación, mientras busca alertar a la comunidad internacional sobre los riesgos de intervención extranjera en los asuntos internos del país.
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