La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció que un equipo multidisciplinario diseñó una prótesis especializada para Sergey, un soldado ucraniano que sufrió la amputación parcial de un pie tras pisar una mina en Járkov el 11 de noviembre de 2022. El proyecto, realizado en colaboración con la Sociedad Civil Ucraniana en México y la Embajada de Ucrania, inició en noviembre de 2024 y concluyó con éxito tras cuatro meses de pruebas e innovación tecnológica.

La UNAM aporta tecnología mexicana a causa humanitaria
Un accidente que cambió su vida
Sergey era electricista hasta que el conflicto en Ucrania lo llevó a enlistarse como soldado el 24 de febrero de 2022. Durante una operación militar en la región de Járkov, una mina antipersonal explotó bajo sus pies. Como consecuencia, perdió gran parte del pie izquierdo, quedando únicamente con el talón.
En su país fue sometido a cirugía y recibió dos prótesis que no cumplieron con los requerimientos funcionales, provocando incomodidad y dificultades para caminar.

Conexión internacional: México entra en escena
Una historia que cruzó fronteras
Gracias a la intervención de la Sociedad Civil Ucraniana en México y la Embajada de Ucrania, el caso de Sergey llegó a la UNAM. La institución decidió asumir el reto desde un enfoque integral, con la participación de expertos en medicina, fisioterapia, nutrición, biomecánica y diseño industrial.
Ciencia mexicana en acción
Prótesis adaptada a sus necesidades físicas
El equipo académico, liderado por Luisa Alejandra Santos Borráez, inició el proceso de desarrollo en noviembre de 2024. Tras evaluar el muñón de Sergey, sus condiciones de movilidad y su perfil fisiológico, los especialistas comenzaron a crear una prótesis totalmente personalizada.
Se realizaron múltiples pruebas de adaptación, donde el propio Sergey colaboró activamente. Durante cuatro meses, cada prototipo fue utilizado por periodos de hasta un mes, lo que permitió ajustes minuciosos hasta encontrar la configuración más cómoda y funcional.
Tecnología aplicada al bienestar humano
El resultado final fue una prótesis elaborada con fibra de carbono, ligera y resistente, con un diseño ergonómico que incluye soporte en la parte anterior para mejorar el equilibrio y la movilidad.
La innovación no solo mejoró significativamente la calidad de vida de Sergey, sino que también demostró la capacidad tecnológica y humana de la máxima casa de estudios de México.

Impacto emocional y social del proyecto
De regreso con su familia y una nueva esperanza
Una vez terminadas las pruebas, Sergey regresó a Ucrania para reunirse con su familia. Su recuperación ha sido favorable: ahora puede caminar e incluso correr, actividades que eran impensables con sus anteriores prótesis.
En declaraciones difundidas por la UNAM, Sergey expresó su gratitud y deseo de que más soldados heridos puedan acceder a este tipo de apoyo.
Reconocimiento al esfuerzo académico
La historia de Sergey también visibiliza el compromiso social de la UNAM, cuyo personal docente y estudiantil demostró una vez más que la ciencia y la tecnología pueden tener un profundo impacto humanitario.
“Más allá de la investigación, nuestro compromiso está en la transformación de vidas”, expresó Santos Borráez, quien enfatizó que la iniciativa no solo fue un ejercicio académico, sino también una experiencia de solidaridad internacional.
UNAM: innovación con sentido humano
Un modelo de cooperación internacional
Este caso se convierte en ejemplo de cómo las instituciones académicas pueden colaborar en causas globales, aportando conocimiento y tecnología a contextos de guerra y emergencia.
La experiencia también ha sido documentada por la propia universidad como parte de su estrategia para promover la investigación aplicada y la formación ética de sus estudiantes.
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