El gobierno de Canadá ha sido notificado de manera oficial por la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de nuevos aranceles que entrarán en vigor este martes 4 de febrero. De acuerdo con medios canadienses, la medida contempla un gravamen del 25% a todos los productos procedentes de Canadá, con excepción del petróleo y el gas, que estarán sujetos a un arancel del 10%.
Esta decisión llega apenas un día después de que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, advirtiera que su país tenía preparada «una respuesta inmediata, determinada, con fuerza pero razonable» para contrarrestar la política comercial de la Casa Blanca. Se espera que Trudeau ofrezca una conferencia de prensa a las 18:00 horas (tiempo de Ottawa) para delinear la estrategia de Canadá frente a esta nueva ofensiva arancelaria.
El presidente Donald Trump ha justificado estos aranceles argumentando que su país necesita presionar a sus socios comerciales para combatir la crisis del fentanilo y reducir el déficit comercial con Canadá. Sin embargo, la medida ha generado incertidumbre en el mercado y preocupación en sectores clave de la economía canadiense, como el agrícola, automotriz, siderúrgico y maderero, los cuales dependen en gran medida de las exportaciones hacia Estados Unidos.
La imposición de tarifas a los productos canadienses también ha encendido las alarmas en México, pues Trump ha manifestado su intención de gravar las importaciones mexicanas de manera similar. Sin embargo, hasta el momento no ha habido una fecha exacta ni detalles específicos sobre cómo se aplicaría la medida.
Ante esta amenaza, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha reiterado que México no se quedará de brazos cruzados y que responderá con medidas proporcionales en caso de que Washington imponga nuevos impuestos a los productos mexicanos.
El sector empresarial canadiense teme que estos aranceles afecten la competitividad de sus productos y provoquen pérdidas significativas en empleo y producción. La industria automotriz, en particular, está en alerta, ya que muchas piezas y vehículos ensamblados en Canadá dependen de insumos importados de Estados Unidos.
Pese a la escalada de tensiones, los analistas creen que Canadá y Estados Unidos mantendrán abierta la vía diplomática para evitar que el conflicto derive en una guerra comercial que ponga en riesgo la estabilidad económica de América del Norte.
La incertidumbre sigue creciendo a medida que Trump endurece su postura proteccionista, dejando a Canadá y México en una encrucijada sobre cómo responder a estas agresivas medidas comerciales.
