El ataque perpetrado por Shamsud-Din Jabbar en Nueva Orleans, que dejó 14 muertos, ha generado controversia política en Estados Unidos, a pesar de confirmarse que el atacante era un ciudadano estadounidense nacido en Texas y veterano del ejército. Donald Trump, próximo presidente de Estados Unidos, y sus aliados han utilizado el incidente para criticar las políticas de “fronteras abiertas” del actual gobierno de Joe Biden y exigir un endurecimiento en las leyes migratorias.
Desde su plataforma Truth Social, Trump aseguró que el liderazgo de Biden ha convertido al país en “un desastre” y acusó al Departamento de Justicia y al FBI de no proteger a los estadounidenses, centrándose en perseguirlo a él y a su movimiento MAGA (Make America Great Again).
El FBI determinó que Jabbar actuó inspirado por el grupo Estado Islámico (ISIS) y que su ataque fue un acto de terrorismo premeditado. Antes del ataque, Jabbar grabó videos en los que expresaba su afiliación a ISIS y su intención de causar daño. Aunque inicialmente se sospechaba que había trabajado en conjunto con otros, el FBI descartó la posibilidad de cómplices.
El mismo día, una explosión de un Cybertruck de Tesla frente a un hotel en Las Vegas, propiedad de Trump, fue inicialmente vinculada al ataque de Nueva Orleans. Sin embargo, las autoridades confirmaron que el incidente en Las Vegas fue un suicidio, sin conexión terrorista, e identificaron al fallecido como Matthew Alan Livelsberger, un militar retirado.
Aunque se confirmó que Jabbar era ciudadano estadounidense, figuras republicanas, como el legislador Chip Roy, aprovecharon inicialmente el incidente para relacionarlo con las políticas migratorias de Biden. A pesar de la aclaración, Roy y otros críticos no rectificaron sus comentarios iniciales.
El ataque ha reavivado los debates sobre seguridad nacional y migración, siendo un tema prioritario para Trump, quien asumirá la presidencia el próximo 20 de enero.
