El gobierno de Donald Trump prohibió este martes a la Universidad de Harvard matricular nuevos estudiantes extranjeros, en una escalada del conflicto ideológico entre la administración republicana y la prestigiosa institución educativa. La medida, anunciada por la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, revoca inmediatamente el programa de visas estudiantiles y obliga a los 6,793 alumnos internacionales actuales a transferirse o perder su estatus migratorio, según confirmó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Acusaciones del gobierno
El DHS justificó la decisión alegando que Harvard ha permitido un «ambiente inseguro» al tolerar «agitadores antiestadounidenses y proterroristas» que habrían agredido físicamente a estudiantes judíos. En una carta, Noem advirtió: «Es un privilegio, no un derecho, que las universidades matriculen extranjeros», criticando el uso de sus altas matrículas para financiar la dotación multimillonaria de Harvard.
Respuesta de Harvard
Jason Newton, portavoz de la universidad, calificó la medida como «represalia» que «dañará gravemente a la comunidad académica y al país». Harvard, donde el 27.2% de los alumnos son internacionales, aseguró estar «comprometida» con mantener su diversidad estudiantil.

Costos afectados
- Matrícula anual: 59,320doˊlares(puedellegara59,320doˊlares(puedellegara87,000 con alojamiento).
- Aporte financiero: Los estudiantes extranjeros pagan proporcionalmente más que los nacionales, según The New York Times.
Requisitos para revertir la sanción
El DHS dio 72 horas a Harvard para:
- Entregar material audiovisual de protestas «violentas» en los últimos 5 años.
- Identificar participantes con visas J1 y F.
- «Garantizar un ambiente seguro» en el campus.
Antecedentes políticos
Harvard ha sido crítica pública de políticas de Trump, desde inmigración hasta manejo de la pandemia. En 2020, la universidad demandó al gobierno por restricciones a visas de estudiantes.
Repercusiones nacionales
Noem advirtió que la medida es «una advertencia para todas las universidades», en un claro mensaje a instituciones con posturas similares.

Prospectiva
La prohibición marca un punto álgido en la «guerra cultural» de Trump contra élites académicas. Mientras el gobierno insiste en «proteger valores estadounidenses», Harvard y otras universidades podrían enfrentar presiones similares.
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