El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el domingo 15 de marzo que pronto podría haber un acuerdo con Cuba y añadió que la atención de su administración se centrará en la isla una vez que termine el conflicto con Irán, en un momento en que Cuba atraviesa su peor crisis energética en décadas, con apagones que afectan hasta el 58 por ciento del país y un creciente malestar social.
Hay que recordar que Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero impuesto por el gobierno de Estados Unidos, desde enero, ha elevado los apagones, paralizando casi por completo la economía y disparando el malestar social con protestas en distintos puntos de la isla. El Partido Comunista de Cuba confirmó el viernes pasado que representantes del gobierno de la isla han mantenido contactos con autoridades estadounidenses con el objetivo de identificar problemas en la relación bilateral y evaluar posibles vías de cooperación.

Las conversaciones entre ambos gobiernos se producen en un contexto de tensiones prolongadas entre Washington y La Habana, que incluyen el embargo económico impuesto por Estados Unidos a la isla desde hace décadas y la presión en los últimos meses bloqueando la entrada de importaciones de petróleo al país caribeño. El reconocimiento del gobierno cubano de sus conversaciones con Washington llega en un momento crítico, con el tejido social de la isla tensionándose, como evidencian los repetidos cacerolazos por los apagones y la creciente contestación universitaria.
Crisis energética y malestar social
El bloqueo petrolero que inició Estados Unidos en enero ha supuesto una nueva vuelta de tuerca en la profunda crisis estructural de la isla, que va para su séptimo año, testando los límites del pueblo cubano, socializado en la épica de la resistencia. La desaparición del combustible y el transporte público, el aumento de los cortes eléctricos hasta tasas récord, el incremento de los precios de los alimentos, el colapso de la entrada de divisas y el ostensible deterioro de los servicios públicos están atizando el descontento.
Los apagones afectarán este domingo hasta el 58 por ciento de Cuba de manera simultánea en el horario de mayor consumo de energía, en la tarde-noche, de acuerdo con datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). Desde que Cuba comenzó a difundir regularmente estadísticas energéticas en 2022, la mayor tasa de déficit se registró el pasado viernes 7 de marzo, cuando un 68 por ciento de la isla quedó sin servicio eléctrico de manera simultánea.
Dos días antes se produjo un apagón masivo que dejó a seis millones de cubanos sin corriente en varias provincias —incluida La Habana— debido a una avería en una central termoeléctrica del oeste del país, considerada vital para el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Al igual que la víspera, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento (cuando esta fuente es responsable del 40 por ciento del mix energético). Estas afectaciones no están ligadas al bloqueo petrolero de Estados Unidos (porque emplean en su mayoría petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan estas obsoletas infraestructuras, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
La posibilidad de un acuerdo entre Trump y Cuba abre una ventana de esperanza en medio de la peor crisis energética de la isla, aunque las conversaciones se dan en un contexto de máxima tensión geopolítica y con un pueblo cubano que clama por soluciones inmediatas.
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