Trump envía armada a Irán y amenaza con ataque

Trump comparó la movilización con la enviada a Venezuela antes de la captura de Maduro. Irán niega contactos y rechaza negociar bajo amenazas

Redacción
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles que una «enorme armada» más grande que la desplegada contra Venezuela se dirige hacia Irán y amenazó con un ataque «mucho peor» que el ejecutado en junio de 2025 si el gobierno de Teherán no acepta sentarse a negociar un acuerdo sobre su programa nuclear. En un mensaje publicado en sus redes sociales, Trump declaró que la flota, liderada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, avanza «con rapidez, gran poder, entusiasmo y determinación» y está lista para cumplir su misión «con rapidez y violencia, si es necesario».

«Una enorme armada se dirige a Irán. Avanza con rapidez, gran poder, entusiasmo y determinación», escribió el mandatario estadounidense. «Es una flota más grande, liderada por el gran portaaviones ‘USS Abraham Lincoln’, que la enviada a Venezuela. Al igual que Venezuela, está lista, dispuesta y capacitada para cumplir su misión con rapidez y violencia, si es necesario», advirtió. Trump hizo un llamado a Irán para que «se siente rápidamente en la mesa» y negocie un «acuerdo justo y equitativo, sin armas nucleares», al tiempo que sentenció: «El tiempo se está agotando».

El presidente hizo referencia explícita a la operación «Martillo Nocturno» (Nighttime Hammer), los bombardeos estadounidenses ejecutados en junio de 2025 contra tres instalaciones nucleares iraníes, que siguieron a una ofensiva israelí que dejó más de 1,100 muertos y desencadenó una lluvia de cientos de misiles y drones iraníes contra territorio israelí. «Como dije anteriormente a Irán, alcancen un acuerdo. No lo hicieron y llegó la operación ‘Martillo Nocturno’, con una gran destrucción en Irán», sostuvo Trump. Su advertencia final fue contundente: «El próximo ataque será mucho peor. No hagan que pase de nuevo».

La comparación con la operación militar en Venezuela, que precedió a la captura del presidente Nicolás Maduro en 2025, añade un tono de ultimátum a la advertencia. Aquella intervención, justificada por la administración Trump como una acción para restaurar la democracia, demostró la disposición de Washington a usar la fuerza de manera unilateral. Al evocar ese precedente, el mensaje busca proyectar credibilidad y determinación frente a Teherán.

Horas antes de la declaración de Trump, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, había negado la existencia de contactos recientes con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y rechazó que su gobierno haya pedido negociaciones. «No ha habido contactos con Witkoff durante los últimos días y no hemos pedido negociaciones», afirmó Araqchi. El canciller iraní reiteró la postura oficial: «La diplomacia a través de amenazas militares no puede ser efectiva. Si quieren que haya negociaciones –en referencia a Estados Unidos–, deben dejar de lado las amenazas, las exageraciones y las peticiones ilógicas».

La crisis nuclear entre Estados Unidos e Irán se ha intensificado desde que Trump retiró a su país del Acuerdo Nuclear de 2015 (JCPOA) durante su primer mandato en 2018. Los intentos posteriores por revivir el pacto o negociar uno nuevo han fracasado recurrentemente. Irán ha insistido en que no reiniciará conversaciones formales sin garantías de seguridad concretas, especialmente tras la ofensiva israelí de 2025 que ocurrió en medio de un diálogo exploratorio. La insistencia de Washington en mantener y aumentar las sanciones económicas, combinada ahora con una movilización naval abierta, reduce drásticamente el espacio para una solución diplomática.

La presencia del grupo de combate del USS Abraham Lincoln en aguas cercanas a Irán representa una escalada militar significativa. Este portaaviones, de clase Nimitz, es uno de los más grandes del mundo y sirve como base para decenas de aviones de combate, constituyendo un instrumento de proyección de poder por excelencia. Su despliegue, junto con buques de escolta, tiene el objetivo táctico de disuadir cualquier represalia iraní y el objetivo político de forzar concesiones en la mesa.

La comunidad internacional observa con preocupación creciente la dinámica entre Washington y Teherán. Un enfrentamiento militar directo podría desestabilizar aún más la ya volátil región del Golfo Pérsico, afectar el suministro global de petróleo y provocar una cadena de consecuencias impredecibles. Mientras Trump apuesta por la diplomacia de la coerción, Irán se aferra a su principio de no negociar bajo amenaza, configurando un peligroso punto muerto donde el riesgo de un cálculo erróneo o un incidente que desate las hostilidades es cada vez mayor.

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