Donald Trump calificó este domingo como “ridículo” que Elon Musk haya fundado el “Partido de América”, una nueva fuerza política con la que el magnate busca desafiar el sistema bipartidista de Estados Unidos. Las declaraciones del expresidente se dieron el 7 de julio durante una rueda de prensa previa a su viaje a Washington, donde acusó a su exaliado de causar “confusión” y lo calificó como “un tren descarrilado” en medio de su creciente disputa por temas fiscales y energéticos.
Trump vs Musk: una ruptura política
La relación entre el expresidente republicano Donald Trump y el empresario Elon Musk se ha deteriorado de manera abrupta en las últimas semanas. Musk, conocido por ser el CEO de Tesla, SpaceX y la red social X (antes Twitter), anunció el sábado la creación de un nuevo partido político al que llamó “Partido de América”, criticando abiertamente el sistema político tradicional estadounidense.
Trump no tardó en responder:
“Creo que es ridículo crear un tercer partido. Siempre ha sido un sistema bipartidista, y crear uno más solo contribuye a la confusión”.
La molestia del expresidente también tiene que ver con su reciente plan fiscal, que elimina el Mandato del Vehículo Eléctrico, una medida impulsada durante el gobierno de Joe Biden y apoyada por Musk.
Un divorcio con consecuencias políticas y empresariales
Hasta hace poco, Musk fue uno de los principales donantes de la campaña republicana de Trump en 2024. Pero ahora, la distancia entre ambos es clara. Trump señaló que el giro de Musk tiene motivaciones empresariales y que se trata de una reacción al fin del Mandato del Vehículo Eléctrico, que obligaría a una transición acelerada hacia los autos eléctricos.
Musk respondió que su nuevo movimiento busca una reforma política auténtica y que no tiene intención de regresar a un rol subordinado en la esfera republicana. “Haré todo lo posible para que los legisladores que apoyaron ese plan fiscal pierdan sus escaños”, afirmó.
El Partido de América: propuesta o provocación
La creación del “Partido de América” por parte de Musk ha generado reacciones divididas. Algunos analistas lo ven como un intento genuino de modernizar el sistema político, mientras otros consideran que solo fragmenta el voto conservador y podría beneficiar indirectamente a los demócratas.
En una publicación en Truth Social, Trump insistió en que el nuevo partido provocaría una “total disrupción y caos”. Mientras tanto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, expresó que el gobierno federal no toma en serio esta iniciativa y sugirió que los consejos de administración de las empresas de Musk lo presionarán para que se mantenga al margen de la política.
“Los principios de eficiencia gubernamental que Musk promovió eran populares, pero él no lo era”, señaló Bessent.
Un conflicto con impacto económico y mediático
La breve incursión de Musk en la política ha afectado también a sus empresas. Tesla, por ejemplo, ha sufrido caídas en sus ventas y reputación, debido a la imagen polarizada que el empresario proyecta en la esfera pública.
Musk había dirigido el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) impulsado por Trump, pero abandonó el cargo en mayo para centrarse en sus negocios. Ahora, su regreso a la política, aunque como independiente, reabre el debate sobre el papel de los grandes empresarios en el poder.
¿Un nuevo capítulo en la política estadounidense?
La tensión entre Trump y Musk marca una nueva etapa en el reacomodo político rumbo a las elecciones de 2028. La irrupción de un posible tercer partido, aunque aún en fase inicial, podría alterar el equilibrio electoral en estados clave si logra captar el voto desencantado con los partidos tradicionales.
Por ahora, el choque entre ambos magnates promete escalar en las redes sociales, en los discursos de campaña y en el tablero político nacional.
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