La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se refirió a las declaraciones de Donald Trump en el sentido de que la extradición de 29 delincuentes que se realizó el pasado el 27 de febrero, fue para «agradarle».
Y es que, durante su primer mensaje ante el Congreso de Estados Unidos, Trump afirmó que México le había entregado a 29 líderes del narcotráfico, debido a la política arancelaria que había impuesto. La mandataria mexicana aseguró que no fue con esa intención, sino para proteger a nuestro país.
Añadió que se trató de un tema de seguridad más que de negociaciones y respaldó lo dicho por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, respecto a que tenían conocimiento de que existían acuerdos entre los capos y el sistema judicial para dejarlos en libertad.
Además, dijo que había algunas solicitudes de extradición por parte del gobierno estadunidense y eso fue lo que motivó al Consejo de Seguridad a tomar la decisión de enviar a estas personas al país vecino.
Entre los trasladados, se encuentran Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara y a quien se le acusa del asesinato del agente de la DEA, Enrique «Kiki» Camarena, los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, así como Vicente Carrillo Fuentes, entre otros.
Prospectiva:
Las declaraciones y las acciones recientes relacionadas con la extradición de delincuentes de alto perfil demuestran un panorama complejo en la relación entre México y Estados Unidos. Si bien la postura de Sheinbaum defiende la soberanía de México y justifica las extradiciones por razones de seguridad, las repercusiones a nivel interno y externo aún son inciertas. A medida que pasen los días y el tema siga siendo relevante, es posible que surjan nuevas tensiones políticas y diplomáticas, pero también oportunidades para fortalecer el enfoque de seguridad en México, siempre que se mantenga una narrativa coherente y transparente frente a la población y ante actores internacionales.
