Los enfrentamientos en Sinaloa, que comenzaron hace diez días, han dejado un saldo trágico de al menos 52 muertos, aunque la cifra podría ser aún mayor debido a un número significativo de heridos y desaparecidos. La violencia, protagonizada por dos grupos narcotraficantes rivales, ha extendido el miedo en la población, que se muestra reacia a regresar a las aulas, agravando así la situación educativa en la región.
Los informes proporcionados por las autoridades de seguridad y justicia revelan que la mayoría de las muertes se han producido en Culiacán, aunque los ataques se han propagado hacia el sur del estado, alcanzando zonas serranas en los límites con Durango. Esta escalada de violencia no solo ha cobrado vidas, sino que también ha generado un ambiente de tensión y desconfianza entre los ciudadanos, quienes temen por su seguridad.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades sinaloenses por reanudar las clases presenciales en municipios como Culiacán, Elota, Cosalá y San Ignacio, los resultados han sido desalentadores. Durante un recorrido por la capital del estado, se pudo observar que muchas escuelas permanecen cerradas, mientras que aquellas que abrieron lo hicieron con escasa asistencia de alumnos. Esta situación resalta la preocupación de los padres y la comunidad educativa por la seguridad de los estudiantes.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado que la violencia actual en Sinaloa está vinculada a la corresponsabilidad del gobierno de Estados Unidos en el conflicto entre los grupos delictivos conocidos como Los Mayos y Los Chapitos. Esto se relaciona con el operativo y acuerdo que involucró a Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán, para su entrega, así como la captura de Ismael «El Mayo» Zambada.
En su conferencia matutina, el presidente criticó la falta de información por parte del Departamento de Justicia estadounidense sobre las condiciones del pacto con Joaquín Guzmán López. López Obrador destacó que el gobierno mexicano ha solicitado claridad desde el primer momento tras la detención de Zambada, un capo que logró evadir a las autoridades durante décadas.
Además, el presidente mencionó que, como parte del acuerdo mencionado, Ovidio Guzmán López, conocido como «El Ratón», recibió un «estatus distinto» tras salir de prisión, lo que ha generado más inquietudes sobre las decisiones tomadas por las autoridades estadounidenses en relación con la lucha contra el narcotráfico. Este panorama de incertidumbre y miedo persiste en Sinaloa, donde la población espera una solución efectiva a la violencia que afecta su vida cotidiana.
