La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó los recientes ataques de las fuerzas armadas de Estados Unidos a lanchas con presuntos narcotraficantes en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico. La mandataria aseguró que su gobierno no avala estas acciones y exigió el cumplimiento de las normas del derecho internacional marítimo, en medio de una creciente tensión entre Washington, Venezuela y Colombia.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum fue clara al señalar que México no está de acuerdo con el uso de la fuerza fuera del marco legal. “Obviamente nosotros no estamos de acuerdo. Hay leyes internacionales que establecen cómo debe actuarse frente al presunto transporte ilegal de drogas o armas en aguas internacionales, y así se lo hemos manifestado al gobierno de Estados Unidos y también públicamente”, expresó.
Un mensaje diplomático con tono firme
Las declaraciones se producen tras reportes de medios internacionales sobre operativos estadounidenses que habrían provocado el hundimiento de varias embarcaciones con tripulaciones sospechosas de tráfico de drogas. Estos hechos, registrados en zonas no sujetas a soberanía nacional, han generado reclamos formales de Venezuela y Colombia, que acusan a Washington de violar su soberanía marítima y de operar sin autorización de la ONU.
Sheinbaum, sin mencionar incidentes específicos, marcó una posición institucional de no intervención y respeto mutuo, alineada con los principios históricos de la política exterior mexicana.
México exige respeto al derecho internacional
De acuerdo con fuentes diplomáticas, México ha comunicado su posición a través de los canales oficiales, insistiendo en que cualquier acción contra el narcotráfico debe realizarse dentro del marco jurídico internacional y bajo acuerdos multilaterales.
“Nosotros defendemos la cooperación, no la confrontación. La lucha contra el narcotráfico debe realizarse con base en acuerdos, transparencia y respeto a la soberanía de cada nación”, insistió la presidenta.
La mandataria subrayó que su administración seguirá colaborando con el gobierno de Estados Unidos en temas de seguridad, pero sin aceptar operaciones unilaterales que vulneren el derecho internacional o los derechos humanos.
Tensiones crecientes en el Caribe y el Pacífico
Las recientes acciones militares estadounidenses —enmarcadas en su estrategia antidrogas en aguas abiertas— han provocado fricciones diplomáticas con varios países latinoamericanos.
En semanas pasadas, el gobierno venezolano denunció la destrucción de dos lanchas en su zona económica exclusiva, mientras que Colombia solicitó explicaciones por un operativo que, según testigos, se desarrolló a menos de 50 millas náuticas de su costa.
En este contexto, la postura mexicana busca evitar un precedente peligroso que legitime la intervención militar sin mandato internacional.
Un equilibrio entre cooperación y soberanía
Analistas políticos señalan que la declaración de Sheinbaum busca mantener el equilibrio diplomático con Washington sin romper los canales de colaboración en materia de seguridad y comercio.
“México no puede respaldar ataques fuera del marco legal, pero tampoco puede romper la cooperación estratégica con su principal socio comercial. Es un mensaje calculado que reafirma independencia sin cerrar el diálogo”, explicó un especialista en relaciones internacionales consultado por Orus Media.
Con esta postura, el gobierno de Sheinbaum envía una señal clara sobre su política exterior: respeto a las leyes internacionales, defensa de la soberanía nacional y compromiso con la cooperación pacífica.
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