Sheinbaum destaca a México como potencia salarial en la región

Jair Figueroa
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México se posicionó como el tercer país de América Latina y el Caribe con el nivel más alto de salario mínimo, de acuerdo con datos presentados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien destacó este avance como resultado de un cambio de modelo económico orientado a la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.

Durante su conferencia matutina realizada en Acapulco, la mandataria federal subrayó que este logro ocurre tras décadas en las que el salario mínimo en México se mantuvo entre los más bajos de la región, una situación que atribuyó al periodo neoliberal y a políticas que, dijo, debilitaron las condiciones laborales.

Sheinbaum explicó que actualmente México solo se encuentra por debajo de Uruguay y Chile en el ranking regional, superando a países que históricamente habían mantenido mejores niveles salariales.

Un cambio de tendencia histórica

Durante su mensaje, la presidenta recordó que en años recientes México ocupaba posiciones rezagadas en materia salarial, incluso por debajo de naciones con severas crisis económicas.

“Hubo un momento en que el salario mínimo en México era el más bajo de la región. Hoy, ese escenario cambió”, afirmó Sheinbaum al destacar que el país pasó de ocupar lugares inferiores a consolidarse entre los primeros tres de América Latina y el Caribe.

Este avance, explicó, no solo representa una mejora en cifras, sino un impacto directo en la calidad de vida de millones de familias que dependen del ingreso mínimo para cubrir sus necesidades básicas.

El salario mínimo como eje de política social

Sheinbaum señaló que el aumento sostenido del salario mínimo forma parte de una estrategia integral para reducir la desigualdad y fortalecer el mercado interno, luego de años en los que los ingresos laborales perdieron poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida.

De acuerdo con la mandataria, la política salarial actual busca garantizar que el trabajo permita una vida digna, alejándose del modelo en el que los bajos salarios eran utilizados como ventaja competitiva.

“El salario mínimo dejó de ser una herramienta de contención para convertirse en un instrumento de justicia social”, sostuvo.

Impacto en la economía nacional

Especialistas en economía laboral han señalado que el incremento del salario mínimo ha tenido efectos positivos en el consumo interno, sin generar los impactos inflacionarios que algunos sectores anticipaban.

El fortalecimiento del ingreso básico ha permitido mayor dinamismo en economías locales, particularmente en regiones con alta dependencia del comercio y los servicios.

Sheinbaum enfatizó que el crecimiento salarial va acompañado de políticas de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal y fortalecimiento de programas sociales, lo que ha permitido sostener el avance sin desequilibrios mayores.

Comparación regional

En el contexto latinoamericano, Uruguay y Chile encabezan la lista de países con los salarios mínimos más altos, seguidos ahora por México. Este posicionamiento coloca al país por encima de economías como Brasil, Colombia y Argentina, que enfrentan distintos desafíos inflacionarios y laborales.

La presidenta destacó que este resultado es relevante no solo por la comparación internacional, sino porque refleja un cambio estructural en la visión del trabajo y del desarrollo económico.

Retos pendientes

A pesar del avance, Sheinbaum reconoció que persisten desafíos importantes, como la informalidad laboral y la necesidad de que los incrementos salariales se reflejen de manera homogénea en todo el país.

Indicó que su administración continuará impulsando políticas para formalizar el empleo, mejorar la productividad y fortalecer los derechos laborales, con el objetivo de consolidar los avances alcanzados.

Asimismo, reiteró que el salario mínimo seguirá actualizándose de manera responsable, considerando el bienestar de los trabajadores y la estabilidad económica.

Un mensaje político y social

El posicionamiento de México en el ranking regional fue presentado por la presidenta como una muestra de que es posible crecer con justicia social y sin sacrificar estabilidad.

Para Sheinbaum, el salario mínimo se ha convertido en un símbolo del cambio de rumbo económico y del compromiso del Estado con quienes históricamente han recibido menos.


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