La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que no existe ningún instrumento legal que obligue a las autoridades mexicanas a vigilar a las 10 personas señaladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado. Durante la conferencia matutina del 21 de mayo, la mandataria advirtió que estas personas podrían ser detenidas si salen del país.
«No hay nada legal que nos obligue a una vigilancia particular a las otras personas», declaró Sheinbaum desde Palacio Nacional. La presidenta explicó que existe una orden de aprehensión del gobierno estadounidense que genera alertas rojas de Interpol, pero que esto no obliga a México a realizar acciones específicas de vigilancia.
México no está obligado a vigilar a acusados por Estados Unidos
Las autoridades mexicanas mantienen su postura de que no tienen responsabilidad legal de monitorear a los señalados por la justicia estadounidense. Sheinbaum explicó que las órdenes de aprehensión emitidas por Estados Unidos activan fichas rojas de Interpol, pero esto no genera obligaciones para el gobierno mexicano.
«Si ellos llegaran a salir de México, otros países, a partir de la alerta roja que emitió el gobierno de Estados Unidos, pudiera llegar a detenerlos», explicó la presidenta durante la conferencia matutina.
La lista de acusados incluye a Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa; Enrique Inzunza, senador; y Juan de Dios Gámez, alcalde de Culiacán, entre otros funcionarios y exfuncionarios. Hasta el momento, dos de los señalados ya se entregaron: Gerardo Mérida y Enrique Díaz.
«Cada quien en su casa»: el mensaje de Sheinbaum a Estados Unidos
La presidenta envió un mensaje directo a Estados Unidos utilizando una metáfora doméstica para defender la soberanía nacional. Ante las constantes amenazas del presidente Donald Trump, Sheinbaum reiteró que México busca coordinación, pero no subordinación.
«Un gobierno extranjero se meta a tu casa, cocine, se acueste en tu cama, decida por ti en qué vas a usar los recursos, cómo los vas usar, cómo es tu sistema de justicia», ejemplificó la mandataria para ilustrar lo que considera intervención indebida.
En contraste, propuso un modelo de relación diferente: «cada quien en su casa, nos juntamos a comer, trabajamos, colaboramos, pero cada quien en su lugar». Esta declaración refuerza la posición del gobierno mexicano de mantener la independencia en sus decisiones internas.
Defensa del proyecto nacional ante presiones externas
Sheinbaum enfatizó que el gobierno actual defiende un proyecto nacional que no puede estar sujeto a presiones externas. La presidenta recordó que la soberanía y la independencia son principios fundamentales que se deben defender constantemente.
«Hoy, como siempre, la soberanía y la independencia se defienden o no se defienden», declaró la mandataria, dirigiéndose tanto a quienes apoyan como a quienes critican su administración.
La postura del gobierno mexicano marca una línea clara en las relaciones bilaterales, priorizando el respeto mutuo y la no interferencia en asuntos internos. Esta declaración llega en un momento de tensión entre ambos países por diversas políticas del gobierno de Trump.
