Sener exalta a Dos Bocas, pero Pemex muestra otra realidad

Jair Figueroa
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Durante su comparecencia ante el Senado de la República, la secretaria de Energía, Luz Elena González, aseguró que la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, es la que más gasolinas produce en México. Sin embargo, las cifras oficiales de Pemex, correspondientes a septiembre de 2025, revelan una realidad distinta: Tula, en Hidalgo, continúa siendo la principal productora del país.


Dos Bocas, el símbolo del discurso energético

En el tablero energético nacional, Dos Bocas se ha convertido en el emblema del proyecto de autosuficiencia promovido por el gobierno federal. Su inauguración en 2022 fue presentada como un paso decisivo hacia la independencia petrolera y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación (SNR).

Durante su intervención ante senadores, Luz Elena González sostuvo que “Dos Bocas es la refinería que más gasolinas produce en el país”, destacando la importancia estratégica del complejo para el desarrollo de Tabasco y la economía nacional.

Pero los datos duros de Pemex cuentan otra historia.


Pemex: Tula mantiene el liderazgo en producción

De acuerdo con el reporte técnico de Pemex correspondiente a septiembre de 2025, la refinería Miguel Hidalgo de Tula registró una producción promedio de 90,899 barriles diarios de gasolina, mientras que la refinería Olmeca, en Dos Bocas, alcanzó 84,682 barriles por día.

Si bien la cifra representa un avance respecto a los primeros meses de operación del complejo tabasqueño, Dos Bocas aún no supera a Tula, que continúa encabezando el listado nacional de producción de gasolinas.

En conjunto, Tula produjo 235,302 barriles diarios de petrolíferos —incluyendo diésel, turbosina y combustóleo—, frente a los 192,459 barriles diarios generados por Dos Bocas.


Diferencias entre discurso y realidad

Durante su presentación ante legisladores, la secretaria González afirmó que Dos Bocas procesa actualmente 270,000 barriles diarios de crudo, pero los registros internos de Pemex ubican el volumen real en 194,874 barriles por día, una diferencia de más de 75,000 barriles respecto a lo declarado por la funcionaria.

Hasta ahora, ninguna refinería mexicana ha alcanzado el nivel de procesamiento señalado por la Sener.
La más cercana es Tula, con 248,319 barriles diarios, seguida por Salamanca y Cadereyta.

Estas inconsistencias, señalan analistas, reflejan el reto de transparencia y eficiencia que enfrenta el sistema energético nacional.


Dos Bocas aún opera a media capacidad

La refinería Olmeca fue inaugurada en julio de 2022 como uno de los proyectos más ambiciosos del sexenio anterior. Sin embargo, solo uno de sus dos trenes de refinación está en operación, y varios equipos permanecen en fase de pruebas.

Esta condición técnica limita su capacidad total de procesamiento y explica por qué no todos los productos petrolíferos aparecen en los registros de producción.
Por ejemplo, el diésel y la turbosina aún no se reportan como parte del volumen elaborado por la planta tabasqueña.

Consultoras como GMEC prevén que la operación plena de Dos Bocas podría lograrse hasta 2027, cuando ambas líneas estén activas y el sistema logístico opere al 100%.


Un desafío para la autosuficiencia energética

La promesa de que México refinaría toda su gasolina en territorio nacional sigue siendo un objetivo en proceso.
De acuerdo con expertos, alcanzar la autosuficiencia energética dependerá no solo de la capacidad de Dos Bocas, sino también del mantenimiento y modernización del resto de las refinerías que integran el SNR.

Actualmente, el promedio de procesamiento nacional se mantiene por debajo de los 900 mil barriles diarios, cifra insuficiente para cubrir la demanda interna.

Dos Bocas es una pieza importante, pero no la solución total. El sistema sigue enfrentando limitaciones técnicas y logísticas”, explicó un especialista del sector consultado por Orus Media.


Conclusión: entre la narrativa y los números

Mientras la Sener insiste en que Dos Bocas es la joya del sistema de refinación, los reportes oficiales demuestran que su papel aún es secundario frente a Tula.
El discurso político y los datos técnicos no siempre coinciden, y la brecha entre ambos seguirá siendo tema de debate en la agenda energética mexicana.

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