El Senado de la República aprobó el ingreso de 19 integrantes del Equipo Seal 2 de la Marina de Guerra de Estados Unidos a territorio mexicano para participar en un programa de adiestramiento especializado con la Armada de México, durante la sesión celebrada este miércoles en la Cámara alta, donde la decisión generó debate debido a un incidente previo relacionado con el ingreso de una aeronave estadounidense sin la autorización legislativa correspondiente.
La autorización fue aprobada con 105 votos a favor y una abstención, y permitirá que los marinos ingresen al país del 15 al 16 de febrero de 2026 a bordo de un Hércules C-130, la misma aeronave que previamente entró sin permiso del Legislativo, lo que provocó objeciones por parte de la oposición. Los 19 marinos estadounidenses participarán en actividades de capacitación especializada conjuntamente con personal de la Unidad Naval de Operaciones Especiales de la Secretaría de Marina.
El programa, denominado “Mejorar la capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales”, se llevará a cabo en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina en San Luis Carpizo, Campeche. El adiestramiento busca fortalecer habilidades tácticas individuales y colectivas y fomentar la compatibilidad operativa entre las fuerzas especiales mexicanas y el Equipo Seal 2 de la Marina de Estados Unidos.

El único voto de abstención en la Cámara fue del senador Gerardo Fernández Noroña (Morena), quien argumentó que Estados Unidos aplica políticas contra terceros países como Venezuela y Cuba, mientras exige cooperación de México en seguridad sin abordar el consumo de drogas en su propio país. En su intervención, señaló que no consideraba adecuada la entrada de fuerzas armadas extranjeras, ni siquiera para actividades menores.
La senadora Alejandra Barrales (Movimiento Ciudadano), aunque a favor del ingreso, cuestionó que el Senado no haya sido consultado antes sobre el ingreso de la aeronave militar en enero, argumentando que se trata de una facultad exclusiva de la Cámara alta conforme al artículo 76, fracción III de la Constitución. Durante las intervenciones también se mencionó la preocupación por la seguridad aérea en la frontera con Estados Unidos, específicamente en relación con la suspensión del espacio aéreo en Texas por posibles drones criminales, un tema que la senadora dijo no haberse abordado en la discusión.
La aprobación de este tipo de permisos responde a la facultad exclusiva del Senado para autorizar el ingreso de tropas extranjeras al país, además de consolidar la cooperación bilateral en materia de seguridad y adiestramiento militar. La solicitud fue enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum a través de un oficio de la Secretaría de Gobernación. El debate sobre la colaboración militar con Estados Unidos ha sido recurrente en el Congreso mexicano, en particular cuando se trata de la entrada de aeronaves militares y fuerzas armadas en suelo nacional sin autorización legislativa explícita.
Los marinos llegarán a México a bordo de la aeronave Hércules C-130, que aterrizará en el Aeropuerto Internacional de Campeche. Permanecerán en el país hasta el 16 de abril de 2026, tras lo cual se prevé que concluyan las actividades de adiestramiento y regresen a Estados Unidos. Durante su estancia, el personal naval estadounidense estará sujeto a los términos establecidos en la autorización legislativa y desarrollará únicamente las actividades de capacitación aprobadas por el Senado.
El Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina en San Luis Carpizo, Campeche, es una instalación estratégica de la Secretaría de Marina que ha recibido previamente a personal extranjero para ejercicios conjuntos. La Unidad Naval de Operaciones Especiales de la Armada de México es considerada una de las fuerzas de élite del país y ha mantenido programas de intercambio con sus contrapartes estadounidenses durante los últimos años.
El Equipo Seal 2 es una unidad de operaciones especiales de la Marina de Guerra de Estados Unidos con sede en Virginia Beach, Virginia. Sus integrantes están entrenados para misiones marítimas, aéreas y terrestres en entornos de alta complejidad. La cooperación entre ambas fuerzas se ha centrado históricamente en el combate al narcotráfico, operaciones de rescate y capacitación en técnicas tácticas avanzadas.
Durante el debate en el pleno senatorial, ningún grupo parlamentario se opuso frontalmente al ingreso de los marinos estadounidenses, aunque las críticas se concentraron en la falta de información sobre el ingreso previo de la aeronave Hércules C-130 en enero pasado. Legisladores de oposición señalaron que el gobierno federal omitió informar oportunamente al Senado sobre aquella operación, lo que consideraron una violación al marco constitucional.
La Secretaría de Gobernación, a través del oficio mediante el cual la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó la autorización, no hizo referencia al ingreso previo de la aeronave ni ofreció explicaciones sobre las circunstancias en que ocurrió. Tampoco se informó si la aeronave ingresó con personal militar a bordo en aquella ocasión ni si existió algún tipo de operación no autorizada.
El senador Fernández Noroña, único voto en abstención, sostuvo que su postura no representa un rechazo a la cooperación bilateral, sino una crítica a la política exterior de Estados Unidos hacia naciones como Venezuela y Cuba. En tribuna, reiteró que México debe mantener una posición de respeto a su soberanía y no someterse a las exigencias del gobierno estadounidense en materia de seguridad si no existe reciprocidad.
La senadora Barrales, por su parte, advirtió que la falta de comunicación entre el Ejecutivo y el Legislativo en asuntos de seguridad nacional puede generar desconfianza institucional. Solicitó que en lo sucesivo el gobierno federal notifique con antelación cualquier ingreso de aeronaves militares extranjeras, independientemente de si transportan personal armado o solo suministros.
El adiestramiento autorizado no contempla el uso de armamento por parte del personal estadounidense en territorio mexicano, ni la realización de operativos conjuntos más allá de los ejercicios tácticos programados dentro de las instalaciones de la Secretaría de Marina. Las actividades se limitarán al Centro de Capacitación en Campeche y no se extenderán a otras regiones del país, según lo establecido en la autorización.
Hasta el momento, la Embajada de Estados Unidos en México no ha emitido declaraciones sobre la aprobación del Senado ni sobre los pormenores del adiestramiento. Tampoco se ha informado si el Equipo Seal 2 ha participado previamente en ejercicios similares con fuerzas mexicanas o si este programa forma parte de una estrategia bilateral de mayor alcance.
La autorización aprobada por el Senado sienta un precedente en la relación bilateral en materia de defensa, al tratarse de una de las primeras solicitudes formales realizadas por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. El oficio enviado por la Secretaría de Gobernación fue turnado directamente a la Comisión de Marina, que emitió dictamen favorable en menos de 48 horas.
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