Ricardo Salinas Pliego, empresario y dueño de Grupo Salinas y TV Azteca, sorprendió este jueves al proponer una tregua con el Gobierno de México. A través de un mensaje en redes sociales, pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum abrir una mesa de negociación para resolver los adeudos fiscales que enfrenta con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que ascienden a más de 74 mil millones de pesos.
El planteamiento llega en un momento clave, ya que la mayoría de los litigios del magnate están en revisión en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Con este giro, busca destrabar una batalla legal que se ha extendido por años y que podría marcar un precedente para otros grandes contribuyentes.
Un giro en el discurso empresarial
Durante años, Salinas Pliego ha mantenido un tono crítico y confrontativo contra las autoridades, aludiendo a los funcionarios como “gobiernícolas” y lanzando descalificaciones constantes. Sin embargo, en esta ocasión cambió el tono y aseguró que sus empresas están dispuestas a pagar lo que corresponde “ni más ni menos, de acuerdo con la ley”.
El empresario sostuvo que ha sido víctima de una campaña de ataques desde Palacio Nacional y señaló que tanto el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como el de Sheinbaum han dedicado demasiado tiempo a atacarlo, en lugar de generar confianza para la inversión empresarial.
La propuesta de negociación
En su mensaje, Salinas planteó directamente:
“Le propongo presidente (sic) que su equipo y el mío se sienten en una mesa de negociación (…) para que las empresas de mi grupo paguen lo que es justo y corresponde, ni más ni menos”.
La invitación a un diálogo “abierto, serio y transparente” fue acompañada de un señalamiento sobre su reciente mención en la mañanera de Sheinbaum, donde lamentó las diferencias profundas con la mandataria, aunque admitió que en democracia es válido disentir.
La respuesta de Sheinbaum
Horas antes, la presidenta Claudia Sheinbaum había respondido públicamente a los reclamos del empresario. Más allá de las deudas, señaló que lo preocupante es la constante difamación desde sus medios de comunicación y redes sociales.
Sheinbaum cuestionó directamente la trayectoria de los negocios de Salinas Pliego y lanzó una serie de preguntas al aire:
- ¿Cómo compró la televisora?
- ¿Cuánto fue beneficiado con el Fobaproa?
- ¿Quién lo demandó para que regresara el dinero por la compra de la televisora?
- ¿Cómo adquirió ADN 40 y parte de Mexicana de Aviación?
Con estas declaraciones, la mandataria dejó claro que el debate trasciende los números fiscales, pues toca la legitimidad de los orígenes empresariales del magnate.
Implicaciones políticas y económicas
El cruce de mensajes entre Salinas y Sheinbaum refleja un pulso que no solo tiene impacto económico, sino también político. El hecho de que uno de los empresarios más poderosos del país pida diálogo directo con la presidenta revela un cambio en el tono empresarial ante la nueva administración.
Para Sheinbaum, aceptar o rechazar una mesa de negociación podría tener repercusiones en la narrativa de justicia fiscal que ha impulsado desde su campaña. La ciudadanía observa con atención cómo se resolverán estos adeudos, en un país donde la desigualdad y la evasión fiscal han sido temas recurrentes de debate.
El reto de la confianza empresarial
Más allá del caso particular, la confrontación abre una discusión sobre la relación entre gobierno y empresarios en el nuevo sexenio. Mientras el sector privado demanda reglas claras y certidumbre jurídica, el gobierno insiste en que nadie está por encima de la ley.
Lo que ocurra con Salinas Pliego podría convertirse en un precedente para futuras negociaciones con grandes contribuyentes. El desenlace marcará también la percepción sobre la capacidad del gobierno para equilibrar firmeza con diálogo.
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