Ricardo Salinas Pliego criticó este jueves el uso de «Temayín», la mascota oficial del Tren Maya, por promover el turismo con un jaguar de peluche mientras, según dijo, los verdaderos jaguares eran atropellados o asesinados. El empresario publicó sus declaraciones en la red social X, en respuesta al tour internacional que realiza el personaje para promocionar el megaproyecto.
¿Quién es Temayín y por qué recorre el mundo?
«Temayín», un jaguar de peluche vestido con un uniforme de trenista, es la nueva imagen promocional del Tren Maya. Desde hace semanas ha aparecido en sitios emblemáticos como el Canal de Panamá, el Vaticano, la región de Petén en Guatemala, Venecia y hasta el Palacio de Amalienborg en Dinamarca. Su función es promover el turismo en el sureste mexicano, asociado al Tren Maya, uno de los megaproyectos emblemáticos del gobierno federal.
Durante su visita al Vaticano, “Temayín” posó en la Basílica de San Pablo Extramuros, invitando a los fieles a conocer el Tren Maya, según se difundió en redes oficiales del proyecto.
La crítica de Salinas Pliego
Sin embargo, este despliegue turístico no fue bien recibido por todos. Ricardo Salinas Pliego, dueño de Banco Azteca y uno de los empresarios más influyentes de México, publicó:
“Pero a los de carne y hueso los mataban y el Tren Maya los atropella… ¿alguien tiene fotos y videos?”
Su mensaje apunta directamente al conflicto ambiental que ha acompañado al Tren Maya desde su construcción: la afectación a selvas, cenotes, fauna protegida —en especial al jaguar— y comunidades mayas.
Salinas Pliego no se detuvo ahí. Otros usuarios de redes también criticaron el uso de la mascota como una “cortina de humo” frente a las denuncias ambientales y arqueológicas.
El conflicto ambiental del Tren Maya
Desde su anuncio en 2018, el Tren Maya ha sido objeto de múltiples denuncias por el presunto ecocidio que provoca en la selva maya. Diversas organizaciones han documentado la fragmentación del hábitat del jaguar y reportado muertes de ejemplares por atropellamientos en tramos carreteros paralelos al tren.
La organización ambientalista Selvame del Tren ha exigido que se modifiquen los trazos del megaproyecto y que se respeten los derechos ambientales y territoriales de los pueblos originarios.
Expertos señalan que los jaguares son extremadamente sensibles a los cambios en su entorno y que la construcción del tren en zonas vírgenes de selva representa una amenaza directa para su supervivencia.
Temayín: ¿solución o simulación?
Mientras que las autoridades promueven a «Temayín» como embajador del turismo sustentable, activistas y críticos como Salinas Pliego sostienen que la figura es parte de una estrategia de imagen para desviar la atención de los verdaderos impactos ecológicos.
De hecho, el propio Tren Maya ha sido señalado por la ONU y diversos organismos internacionales por la falta de evaluaciones ambientales completas y la omisión de consultas efectivas a pueblos indígenas.
El debate continúa
Este choque entre imagen institucional y realidad ambiental refleja un problema de fondo: ¿puede el desarrollo turístico y económico ir de la mano con la protección de los ecosistemas?
Para Salinas Pliego y muchos ciudadanos críticos, la respuesta es negativa mientras se sigan ignorando las consecuencias reales. “Temayín” podrá dar la vuelta al mundo, pero los jaguares reales siguen enfrentando una amenaza en su propia casa.
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