El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller mexicano Roberto Velasco mantuvieron una llamada telefónica el lunes para abordar temas de la agenda bilateral. Sin embargo, las versiones oficiales de ambos gobiernos muestran diferencias notables sobre los puntos discutidos, especialmente en materia de combate a los cárteles.
La conversación ocurre en medio de tensiones diplomáticas derivadas de las acusaciones estadounidenses contra funcionarios mexicanos y sus presuntos vínculos con organizaciones criminales.
Estados Unidos enfatiza acciones contra cárteles mexicanos
El Departamento de Estado estadounidense informó que Rubio sostuvo una «productiva llamada» con Velasco para impulsar la cooperación bilateral. Según el portavoz Tommy Pigott, la conversación abordó la colaboración para detener el flujo de migrantes indocumentados y frenar el tráfico de fentanilo.
El comunicado estadounidense destacó «la importancia de acelerar acciones decisivas para desmantelar los cárteles». Esta referencia específica al desmantelamiento de organizaciones criminales no aparece en la versión mexicana de la llamada.
La diferencia en las versiones oficiales evidencia las distintas prioridades que cada país busca enfatizar en la relación bilateral.
México limita comunicado a cooperación general
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) describió el encuentro como una «cordial y respetuosa llamada de trabajo». El comunicado mexicano se enfocó en que ambos funcionarios «refrendaron su interés por mantener la buena cooperación en temas prioritarios».
La cancillería mexicana mencionó seguridad, migración y comercio como los temas abordados, pero evitó referencias específicas al combate contra los cárteles o acciones para desmantelar organizaciones criminales.
Esta diferencia refleja el enfoque más cauteloso del gobierno mexicano ante las presiones estadounidenses en materia de seguridad.
Tensiones por acusaciones contra funcionarios mexicanos
La llamada entre Rubio y Velasco ocurre mientras persisten las tensiones por las acusaciones de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. Las autoridades estadounidenses señalaron al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios por presuntos vínculos con «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió el sábado que México no aceptará que decisiones externas sustituyan las facultades de las instituciones mexicanas. «No vamos a hacer caso de todo lo que venga del exterior», declaró durante un evento en Veracruz.
La mandataria cuestionó que se pretendan validar señalamientos sin pruebas públicas y reiteró que cualquier investigación debe seguir los cauces institucionales mexicanos.
El embajador estadounidense Ronald Johnson destacó en redes sociales que «la cooperación entre Estados Unidos y México no solo es buena política pública; es sentido común». El diplomático enfatizó que ambas naciones son «vecinos y socios» que deben colaborar en seguridad, migración y comercio.
La conversación telefónica marca el primer contacto oficial de alto nivel entre las cancillerías desde que se intensificaron las tensiones por las acusaciones estadounidenses contra funcionarios mexicanos.
