El Vaticano ha fijado el 7 de mayo como el día en que comenzará el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco, fallecido el 21 de abril tras liderar una era de reformas. La Capilla Sixtina, escenario de este ritual medieval, cerrará sus puertas al público mientras los cardenales se encierran en un proceso envuelto en secreto y misticismo.
De los 135 cardenales electores (todos menores de 80 años), el 80% fueron nombrados por Francisco, lo que aumenta las posibilidades de un pontífice reformista. La geopolítica vaticana está en juego: Europa domina con 53 votos, pero América Latina, África y Asia podrían inclinar la balanza. ¿Será esta la elección más diversa de la historia?
El ritual es fascinante: cuatro votaciones diarias, papeletas quemadas en una estufa y el emblemático humo blanco o negro que anunciará al mundo la decisión. Los cardenales viven aislados: sin celulares, internet ni contacto exterior bajo pena de excomunión. Solo emergerán cuando los frescos de Miguel Ángel hayan sido testigos de un nombre escrito en latín: «Habemus Papam».
¿Quiénes son los favoritos? Italia lidera con 19 electores, seguida por EE.UU. (10) y Brasil (7). Pero la sorpresa podría venir de un cardenal africano o asiático, regiones con creciente influencia. Francisco dejó una Iglesia más global: ¿su sucesor mantendrá ese legado o marcará un giro conservador?
Prospectiva
Tras el cónclave, el nuevo Papa heredará desafíos urgentes: escándalos financieros, la sombra de los abusos y una feligresía que exige transparencia. Con un colegio cardenalicio más joven y diverso, su elección podría redefinir el catolicismo del siglo XXI. El 7 de mayo no solo elegirá un líder espiritual, sino el rumbo de 1.300 millones de creyentes.
