En un giro inesperado que ha generado revuelo en la clase política, el senador veracruzano Miguel Ángel Yunes Márquez anunció este lunes el retiro formal de su solicitud de afiliación a Morena, poniendo fin a semanas de intenso debate interno dentro del partido oficialista. A través de una carta pública dirigida a Luisa María Alcalde Luján, presidenta nacional de Morena, el legislador explicó que su decisión busca evitar divisiones al interior del movimiento.
Yunes, quien fue expulsado del PAN en febrero por apoyar la reforma judicial del gobierno federal, destacó que su acercamiento a Morena respondía a su apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum y al «trato afectuoso» recibido por parte de la bancada morenista en el Senado, encabezada por Adán Augusto López. Sin embargo, reconoció que su posible ingreso generó fuertes resistencias dentro del partido, particularmente de figuras como Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, y Salomón Jara, mandatario de Oaxaca.
En su comunicado, el senador detalló tres acciones concretas tras su decisión:
* Mantener su apoyo al gobierno de Sheinbaum
* Continuar como parte del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado
* Retirar definitivamente su solicitud de afiliación al partido
Esta decisión marca un punto de inflexión en la turbulenta relación de Yunes con Morena, luego de que el PAN lo acusara de buscar un «pacto de impunidad» para protegerse de investigaciones en su contra. El ex panista, por su parte, insistió en que su objetivo siempre fue «aportar, no dividir», aunque finalmente optó por dar un paso al costado para preservar la unidad morenista.
Prospectiva
El retiro de Yunes deja al descubierto las tensiones internas en Morena sobre cómo integrar a figuras provenientes de otros partidos. Si bien el senador mantendrá su alineación legislativa con el oficialismo, este episodio podría enfriar los intentos de otros ex panistas por sumarse al partido. El verdadero test será ver si Morena logra conciliar su discurso de unidad con el rechazo a ciertas incorporaciones, mientras el PAN busca capitalizar este episodio para reforzar su narrativa sobre supuestos acuerdos ocultos entre morenistas y ex adversarios.
