VIENA, 8 dic (Reuters) – Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) reveló que el número de asesinatos e homicidios intencionales alcanzó un récord en 2021, superando las 458,000 personas asesinadas intencionadamente. Esta cifra es más alta que en cualquier otro año desde que se empezaron a recopilar datos en 2000.
El estudio destaca que factores como la violencia política o de bandas en países como Ecuador y Myanmar contribuyeron al aumento. Además, las repercusiones económicas de las restricciones relacionadas con la COVID-19 también desempeñaron un papel significativo.
Según el informe, las medidas de confinamiento inicialmente podrían haber reducido los asesinatos, pero a largo plazo, las repercusiones sociales y económicas negativas, como el aumento del estrés y la pérdida de empleo, pueden haber contribuido al aumento de la violencia.
En América, la región continuó teniendo la tasa de homicidios más alta en comparación con otras regiones globales. Ocho de los diez países con las tasas más elevadas se encontraban en América Latina y el Caribe, destacando la influencia de factores como grupos delictivos, la debilidad del Estado de derecho y la desigualdad social.
Honduras, Jamaica, Trinidad y Tobago, y México se encontraban entre los países con tasas de homicidio más elevadas. El estudio subraya la complejidad de estos problemas y destaca la necesidad de abordar las causas fundamentales para abordar eficazmente la crisis de homicidios.
