El presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió que sus fuerzas están preparadas para tomar por completo la región ucraniana de Donbás si Kiev no accede a retirarse, al considerar inaceptables varios puntos del plan estadounidense para poner fin al conflicto. Las declaraciones surgieron durante su visita de Estado a la India, donde ofreció una entrevista en medio de la fase más intensa de negociaciones diplomáticas desde el inicio de la invasión a gran escala hace casi cuatro años.
Las propuestas presentadas por Estados Unidos, según explicó Putin, derivan de conversaciones previas con el gobierno estadounidense, incluidas las sostenidas con el expresidente Donald Trump en su reunión de Alaska en agosto, además de nuevos elementos agregados en esta última etapa. El Kremlin sostiene que la mayoría de estos puntos no responden a lo que Rusia considera “condiciones mínimas” para aceptar un alto el fuego o un acuerdo definitivo.
Durante su intervención, Putin reiteró que Rusia cumplirá sus objetivos militares y políticos, incluyendo el control total del este ucraniano. También señaló que no existe un escenario intermedio para el futuro de Donetsk y que la única manera de detener la ofensiva sería mediante la salida de las tropas ucranianas. “O recuperamos estos territorios por la fuerza, o las tropas ucranianas finalmente se retiran”, declaró.
En contraste, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha insistido en que entregar el Donbás resultaría inaceptable y abriría las puertas a nuevas agresiones rusas. Zelenski ha sostenido que ceder esta región equivaldría a permitir a Moscú iniciar una “tercera guerra” dentro del territorio ucraniano, profundizando aún más la crisis y reduciendo cualquier posibilidad de una paz duradera.
El contexto de estas declaraciones ocurre mientras Estados Unidos impulsa la campaña diplomática más fuerte desde el inicio de la guerra. Las reuniones recientes entre el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y Jared Kushner con la delegación ucraniana, encabezada por Rustem Umerov, han generado expectativas de un avance, aunque sin resultados visibles.
De acuerdo con Putin, las conversaciones de cinco horas sostenidas con Witkoff y Kushner fueron “necesarias” y “útiles”, aunque también “difíciles” porque ambas partes tuvieron que revisar punto por punto el plan presentado. El presidente ruso aseguró que algunas propuestas eran “discutibles”, pero otras “completamente inaceptables” para Moscú. Esta postura revela que, pese a la presión internacional, el Kremlin no muestra señales de ceder en sus exigencias territoriales.
Trump afirmó un día después que sus enviados regresaron con la impresión de que Putin sí estaría dispuesto a alcanzar un acuerdo, aunque los hechos no reflejan avances reales. La visita de Putin a la India, la primera desde el estallido de la invasión, se produce en un momento en el que el Kremlin intenta reforzar alianzas estratégicas fuera del bloque occidental, lo que añade una dimensión geopolítica adicional al proceso de negociación.
Paralelamente, líderes europeos expresaron preocupación por lo que consideran una estrategia rusa para ganar tiempo sin comprometerse con un cese al fuego real. El presidente francés, Emmanuel Macron, se reunió en Pekín con el mandatario chino, Xi Jinping, para solicitar su intervención en la presión hacia Moscú. Xi reiteró que China “apoya todos los esfuerzos que trabajen por la paz”, aunque evitó posicionarse de manera directa respecto a las exigencias rusas.
En este escenario, los ataques rusos continuaron durante la noche del jueves en diversas zonas de Ucrania. En la ciudad de Krivói Rog, un misil impactó un área residencial y dejó al menos seis heridos, entre ellos una niña de tres años, según reportó Oleksandr Vilkul, jefe de la administración local. El ataque afectó más de 40 edificios, una escuela y tuberías de gas, lo que generó daños severos en la ciudad natal del presidente ucraniano.
Las acciones militares en medio de negociaciones diplomáticas refuerzan la percepción de que Moscú no tiene intención inmediata de detener su ofensiva. Analistas internacionales advierten que la postura maximalista de Putin podría empujar a más tensiones militares, complicar la participación de terceros países en el proceso de paz e incluso fragmentar los esfuerzos multilaterales encabezados por Estados Unidos y Europa.
A medida que las potencias internacionales intentan mantener la vía diplomática abierta, los ataques en el terreno continúan impactando directamente a los civiles. Las posiciones entre Moscú y Kiev siguen siendo incompatibles, lo que augura un invierno diplomático difícil y prolongado.
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