Protestan en San Lázaro con sombreros manchados de sangre

Jair Figueroa
30 vistas

Con sombreros manchados de “sangre”, los diputados del PRI realizaron una protesta en el pleno de San Lázaro para exigir justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido el 1 de noviembre durante el Festival de las Velas.

El homenaje simbólico se convirtió en un reclamo político y ciudadano frente a la creciente violencia que azota a Michoacán y al país. Los legisladores priistas recordaron que el sombrero era el emblema del movimiento político que encabezaba el edil: el “Movimiento del Sombrero”, una agrupación que buscaba impulsar a candidatos independientes dispuestos a enfrentar al crimen organizado.

“¡Basta de violencia en México! Alzamos la voz por Carlos Manzo y por todas las víctimas de la fallida estrategia de seguridad”, publicó la bancada del PRI en su cuenta oficial de X (antes Twitter).


Protesta simbólica en el Congreso

Durante la sesión ordinaria, los diputados del PRI portaron sombreros teñidos de rojo, en un acto de protesta pacífica pero contundente. Desde la tribuna, exigieron al Gobierno Federal resultados concretos en materia de seguridad y justicia, mientras la bancada del PAN se sumó con una exposición visual que denunciaba la violencia en Michoacán.

En el mural que presentaron los panistas se mostraban tres símbolos:

  • un sombrero, en alusión a Carlos Manzo;
  • un limón, símbolo de Bernardo Bravo, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, asesinado el 20 de octubre;
  • y una mariposa monarca, en memoria de Homero Gómez, activista ambiental hallado sin vida en 2020.

“Estos objetos representan la sangre derramada por quienes se atrevieron a desafiar al crimen organizado en Michoacán”, dijo una diputada panista desde la tribuna.


Un asesinato que sacudió a Michoacán

El asesinato de Carlos Manzo Rodríguez provocó una ola de indignación nacional. El alcalde saludaba a los ciudadanos durante el Festival de las Velas en el centro de Uruapan cuando fue atacado por un hombre armado. Recibió tres impactos de bala —dos en el abdomen y uno en el brazo— y murió horas después en el hospital.

De acuerdo con reportes periodísticos, el agresor habría sido identificado como Osvaldo Gutiérrez Vázquez, alias “El Cuate”, presuntamente vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sin embargo, las investigaciones oficiales continúan en curso.

El crimen generó protestas ciudadanas en Morelia y Uruapan, donde decenas de personas exigieron justicia y denunciaron la ineficacia de las autoridades estatales y federales para frenar la violencia.


Sheinbaum pide esperar investigaciones

Durante su conferencia matutina del 4 de noviembre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo condenó el asesinato de Manzo y pidió esperar los resultados oficiales de las investigaciones antes de señalar responsables.

“Todavía no está identificado. Había varias noticias, pero aún no se ha confirmado nada oficialmente”, dijo la mandataria.

Sheinbaum aseguró que el Gobierno Federal apoyará a la Fiscalía de Michoacán en las indagatorias y no descartó que la Fiscalía General de la República (FGR) pueda atraer el caso.

“Todos condenamos el homicidio y lo primero que debe haber es justicia. Si es necesario, se apoyará a la Fiscalía General o a la del Estado”, subrayó.


Indignación social y reclamo político

El asesinato del alcalde independiente evidenció las tensiones políticas en la región y la crisis de seguridad que enfrenta Michoacán. Ciudadanos y líderes locales recordaron que Manzo rompió con Morena en 2024 para competir como candidato independiente, con la promesa de gobernar sin compromisos partidistas y con una estrategia ciudadana contra el crimen.

En redes sociales, el movimiento “Carlos Manzo Vive” comenzó a difundirse como símbolo de resistencia y exigencia de justicia. En varias plazas públicas se colocaron veladoras, sombreros y fotografías del edil.

“Carlos representaba la esperanza de muchos. Su asesinato no puede quedar impune”, escribió una ciudadana en redes sociales.

Las protestas en San Lázaro y las manifestaciones ciudadanas reflejan un mismo sentimiento: el hartazgo ante la violencia y la exigencia de que el Estado garantice la seguridad y la justicia.
El asesinato de Carlos Manzo se suma a la larga lista de crímenes que han marcado la vida pública de Michoacán, un estado donde la política y la violencia se entrelazan peligrosamente.


Déjanos tu comentario, comparte esta noticia con tus vecinos y mantente informado en Orus Media

También te puede interesar