Desde febrero, el Gobierno Municipal, en coordinación con el Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OAPAS), el Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM) y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), emprendió labores clave de desazolve.
Una de las más complejas fue la extracción manual de residuos en un túnel de 2.40 metros de diámetro, ubicado a más de 20 metros de profundidad. También se construyó un terraplén con más de 2 mil metros cúbicos de material y se removieron 20 mil metros cúbicos de azolve.
Durante una jornada encabezada por la gobernadora Delfina Gómez y el alcalde Montoya, se retiraron 200 toneladas de basura. Este hecho evidencia el abandono histórico que padeció la presa. Las autoridades reiteraron el llamado urgente a no tirar basura en ríos y barrancas. Estos desechos son la causa principal de taponamientos e inundaciones.
El presidente municipal advirtió que quien sea sorprendido arrojando basura puede recibir multas de hasta 30 UMAs o incluso ser remitido al Ministerio Público, conforme al Bando Municipal 2025.
Además, se instaló un campamento de vigilancia permanente en los bordes de la presa con monitoreo las 24 horas. También se intensificaron las labores de desazolve en puntos críticos como el Periférico Norte, donde las lluvias atípicas provocaban encharcamientos.
“Escuchar a los vecinos, recorrer las zonas de riesgo y actuar de forma preventiva es la mejor forma de gobernar”, afirmó Montoya.
Prospectiva: Con estas acciones, Naucalpan se consolida como un referente en prevención de riesgos hidrometeorológicos. La continuidad de estas estrategias permitirá una gestión más eficiente del agua y la protección de las comunidades vulnerables.
