Poder Central. Límites claros: nuevos liderazgos en Norteamérica.

Mark Carney gana en Canadá, desafía las declaraciones de Trump y deja en claro que la relación con EE.UU. será seria, pero solo si se respeta la soberanía.

Carlos Graciano
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El 28 de abril del año en curso fue declarado Mark Carney como ganador de la reciente elección canadiense, con lo cual el Partido Liberal continúa al frente de las decisiones en Canadá. Esto nos habla de la influencia que han tenido las acciones de Trump en términos internacionales, pues a inicios de año en Canadá la tendencia era clara en favor del Partido Conservador Canadiense, liderado por Pierre Poilievre. La hazaña no fue menor: el Partido Liberal Canadiense logró remontar alrededor de veinte puntos de desventaja y todo parece indicar que a quien tienen que agradecerle por el reciente triunfo, irónicamente, es a Donald Trump. Esto debido a que tras los comentarios del mandatario estadounidense sobre que Canadá pudiera convertirse en el estado 51 de los Estados Unidos, se generó una unión identitaria en contra de ese tipo de declaraciones, situación que fue aprovechada por el Partido Liberal generando un discurso claro de oposición contra estas afirmaciones.

Este no fue el caso con el candidato del Partido Conservador, Pierre Poilievre, quien mantuvo una postura tibia en este mar revuelto de declaraciones y contra declaraciones. Lo que explica hasta cierto punto los resultados proyectados en donde los liberales se hicieron con el 43.7% de los votos, mientras que el Partido Conservador se hizo con el 41.3% de los mismos. Esto también tiene un impacto en la composición legislativa, donde de acuerdo al medio francés France24, se proyecta que el Partido Liberal se haga de 168 distritos electorales y el Partido Conservador se haga de 144 escaños. En Canadá, se necesitan 172 para lograr una mayoría, por lo que el Partido Liberal tendrá que buscar una alianza con alguno de los partidos minoritarios para alcanzar la mayoría.

Volviendo al punto central del triunfo de Mark Carney, éste ha dejado en claro cuál será su primer tema en agenda, pues durante su discurso de victoria se dirigió específicamente al tema de la relación con Estados Unidos, en donde mencionó que solamente estaría en la disposición de establecer un diálogo con la Casa Blanca siempre y cuando este diálogo sea serio y sea respetuoso de la soberanía Canadiense. Lo cual, de acuerdo a lo que se ha observado con respecto del mandatario estadounidense hasta el momento, se puede volver algo complejo debido a la volatilidad discursiva que existe en el ámbito internacional y debido a todos los frentes que ha abierto Estados Unidos tanto con propios como extraños.

Posterior a la victoria del candidato del Partido Liberal, la oficina del recién electo Primer Ministro de Canadá, emitió un comunicado a través de su cuenta de X, donde se lee que «Trump felicitó al primer ministro Carney por su reciente elección. Ambos líderes coincidieron en la importancia de que Canadá y Estados Unidos trabajen juntos, como naciones independientes y soberanas, por el bien mutuo. En ese sentido, acordaron reunirse en persona en un futuro cercano».

Si bien podría parecer un buen gesto por parte del gobierno estadounidense el reconocer el triunfo de Carney, sigue en duda la recepción de estos comentarios por parte del nuevo gobierno canadiense, pues también en su discurso de victoria Mark Carney dijo que “Hemos superado la sorpresa de la traición estadounidense, pero no debemos de olvidar las lecciones. Debemos procurarnos a nosotros mismos. Cuando hable con el Presidente Trump será para discutir la futura relación económica y de seguridad entre dos naciones soberanas y será con el conocimiento pleno de que tenemos muchas otras opciones más que los Estados Unidos para construir prosperidad para todos los canadienses”. En otras palabras, perdón tal vez, olvido nunca. ¿Qué deparará el futuro de las relaciones internacionales en Norteamérica? Al tiempo lo sabremos.

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