El 31 de julio de este año, de acuerdo a un reportaje de la BBC, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida; entre las modificaciones constitucionales realizadas se incluyó también la extensión del periodo presidencial pasando de cinco a seis años y eliminado la segunda vuelta en la elección del ejecutivo. Además, se acortará el periodo del mandato ejecutivo actual para homologar la elección presidencial con las elecciones legislativas y municipales. La modificación constitucional fue posible gracias al apoyo de 57 de los 60 parlamentarios del Congreso salvadoreño, donde el partido de Bukele, Nuevas Ideas, tiene mayoría.
Lograr una modificación constitucional de este tipo en un país con un régimen democrático podría pensarse sumamente complicado, sin embargo en el contexto de El Salvador este y otros acontecimientos previos han sido posibles debido al alto nivel de aprobación de Nayib Bukele, Presidente de dicho país, quien a mayo de 2025, de acuerdo con CID Gallup, contaba con una aprobación del 85%, lo cual deja ver el apoyo popular con el que cuenta por parte de la población salvadoreña.
Todo esto permite volar la imaginación en el campo del análisis político con diversas posibilidades hacia el futuro de El Salvador, pero, ¿Qué pasó antes en el país centroamericano para que pudiera formarse el contexto adecuado alrededor de la aprobación de la reelección presidencial indefinida?
Para responder a la pregunta anterior, hay que pensar en El Salvador de 2019, que era reconocido por una situación generalizada de inseguridad, orquestada por pandillas en todo su territorio nacional. En ese contexto, Nayib Buquele con una narrativa centrada en la seguridad como motor de cambio para el pueblo salvadoreño, ganó por primera vez la presidencia de su país con el 53% de las preferencias electorales, de acuerdo con la Misión de Observación Electoral de El Salvador 2019 de la Unión Europea.
Uno de los principales retos que afrontaba en la parte inicial de su gobierno al frente de la administración salvadoreña, era cumplir la promesa de mejorar la situación en torno a la seguridad en su país, lo cual logró de acuerdo a información de la Policía Nacional Civil, pues según la misma fuente “con el Plan Control Territorial y el Régimen de Excepción la tasa de homicidios ha experimentado una reducción histórica, pasando de 106 por cada 100 mil habitantes en 2015, a 1.9 por cada 100 mil habitantes en 2024”.
Gracias a la mejora en seguridad lograda durante su primer mandato, se generaron las condiciones para que se discutiera la idea de que Bukele compitiera por un segundo periodo presidencial, dado que no estaba permitido reelegirse de forma consecutiva. Sin embargo, la popularidad con que contaba en 2023 le permitió barajar la idea de reelegirse; pues de acuerdo a una encuesta realizada por LPG Datos su nivel de aprobación en ese momento era de 91%.
Así fue que se dieron las condiciones para llevar al Congreso salvadoreño discusiones para realizar una primera modificación constitucional que permitió una reelección para un segundo mandato consecutivo, y lo que sentaría las bases para la modificación posterior que permitiría la reelección presidencial indefinida. Vale la pena destacar que Nayib Bukele ganó la reelección con un amplio margen de ventaja, sumando un 85% de respaldo de acuerdo al Tribunal Supremo Electoral de su país, donde su partido Nuevas Ideas, también logró una amplía mayoría en la Asamblea Legislativa, alcanzando 54 de los 60 escaños disponibles. Todo lo anterior, fue lo que pasó para llegar a la reelección indefinida. ¿Cuántos mandatos más logrará ganar Nayib Bukele en El Salvador? Al tiempo lo sabremos.
