El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de 79 años, ha superado «con éxito» una nueva intervención médica realizada este jueves, tras haber sido operado de urgencia el pasado martes debido a una hemorragia intracraneal. Según el médico Roberto Kalil, quien está a cargo de su atención, Lula se encuentra despierto, conversando y recuperándose satisfactoriamente.
La intervención, que se llevó a cabo en el Hospital Sirio-Libanés de Sao Paulo, fue un cateterismo endovascular de «bajo riesgo» que permitió embolizar la arteria meníngea media, un procedimiento diseñado para prevenir futuros sangrados en el cerebro. La operación, que duró menos de una hora, logró su objetivo de minimizar el riesgo de nuevos sangrados.
El presidente Lula comenzó a sentir dolores de cabeza el lunes 25 de noviembre, lo que llevó a los médicos a realizarle una resonancia magnética en Brasilia, donde se detectó una hemorragia cerebral. A raíz de esta condición, fue trasladado de urgencia la misma noche al hospital paulista, donde los médicos confirmaron que la hemorragia había sido consecuencia de una caída doméstica que el mandatario había sufrido casi dos meses antes, el 19 de octubre, cuando se golpeó la cabeza en el baño de la residencia oficial.
A pesar del golpe, Lula continuó cumpliendo con sus compromisos oficiales, aunque tuvo que cancelar varios viajes al extranjero, incluidos los planes de asistir a la cumbre de los Brics en Rusia. Sin embargo, permaneció activo en Brasil, participando en la organización de la cumbre del G20 en Río de Janeiro en noviembre.
A pesar de la urgencia de las intervenciones, los médicos han afirmado que Lula se encuentra estable y en proceso de recuperación. La estimación médica es que el presidente permanecerá hospitalizado hasta la próxima semana, aunque no se espera que su salud requiera una licencia formal de su cargo por el momento.
Con respecto al procedimiento endovascular, los médicos informaron que este tipo de cirugía, realizado por vía femoral, es relativamente simple y con un bajo riesgo, y forma parte del protocolo terapéutico para evitar complicaciones adicionales. Este cateterismo se llevó a cabo para reducir las posibilidades de nuevos sangrados y asegurar la completa recuperación de la hemorragia intracraneal.
